6 de octubre
RESUMEN DEL EVANGELIO, MARTES 6 DE OCTUBRE
MEMORIA DE SAN BRUNO (SIGLO XI) FUNDADOR DE LA ORDEN DE LOS CARTUJOS, LA ORDEN MÁS AUSTERA Y SILENCIOSA DEL MUNDO.
Lucas 10, 38-42: apliquemos este evangelio a san Bruno.
«En aquel tiempo, Jesús entró en un pueblo; y una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa. Tenía ella una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra, mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres. Acercándose, pues, dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude». Le respondió el Señor: «Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la mejor parte, que no le será quitada».
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MI COMENTARIO
1. Sí, la Orden cartuja, la Orden más austera, sacrificada y silenciosa del mundo. Con un silencio muy elocuente. Un silencio absoluto. Los cartujos concilian la vida comunitaria con la propia vida contemplativa, transcurriendo sus días, semanas, meses y años en silencio absoluto. Ellos, que practican la rígida abstinencia y hacen frecuentes ayunos, trabajan, estudian y rezan, dedican la mayor parte del día a la adoración. Buscan la mayor intimidad con Dios en la oración y la contemplación, libres al máximo de todo apego material y mundano. Su lema, que resume el espíritu de la vocación cartuja, es elocuente:“Stat Crux dum volvitur orbis”. ¿Qué significa? «La cruz permanece en pie mientras el mundo da vueltas». Los monjes cavan sus propias tumbas en la Cartuja al entrar. Cavan un poco cada día, después entonan el lema «Morir tenemos, ya lo sabemos». El cuerpo es enterrado sin ataúd, vestido con un hábito blanco y una capucha sobre el rostro para que el monje «sólo vea la faz de Dios». La ceremonia está restringida a los demás monjes del convento, que entonan cánticos mientras echan tierra sobre el cuerpo. La tumba recibe sólo una cruz y no tiene ningún tipo de identificación, como podría ser el nombre de quien está enterrado allí.Una bella demostración de sabiduría de quienes viven para morir, pues saben que la muerte es la puerta de entrada a la vida eterna.
2. El evangelio de hoy viene muy a cuento: María de Betania es ejemplo de contemplación en nuestra vida. Tal vez ella hubiera sido una excelente cartuja. Nos invita a cultivar en nuestra vida cristiana esa dimensión de oración y meditación, sin la cual nunca seremos amigos íntimos de Cristo. Es en la oración donde Jesús nos abre su corazón y nosotros a Él. Por eso, Cristo defiende ante Marta, su hermana activa, a María, la contemplativa. Prioridad en nuestra vida siempre será la oración. Después lógicamente vendrá la acción, la Marta que debe estar disponible para servir a todos, a arremangarse, a cocinar, limpiar, asear, a servir allá donde me manden y donde realizo mi trabajo y ministerio como sacerdote, religiosa, laico.
Pidamos hoy a san Bruno que interceda por nosotros ante Dios, para que aprendamos el arte del silencio y la soledad, como medios para intimar con el Señor y pueda contemplar y oír los secretos de su Corazón. Y que a esa María de Betania que vive en nuestra alma la hagamos crecer más y más, para que la Marta no se vuelva protestona y activista, sin resonancia interior. Les mando a cada uno la bendición de Dios, P. Antonio Rivero, L.C.