Evangelio 27 Agosto | Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor

JUEVES 27 DE AGOSTO.

RESUMEN EVANGELIO JUEVES 27 DE AGOSTO
SANTA MÓNICA, MADRE DE SAN AGUSTÍN DE HIPONA
Mateo 24, 42-51: Vigilancia ante la venida de Cristo.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, estaría en vela y no permitiría que le horadasen su casa. Por eso, también vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre. ¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, a quien el señor puso al frente de su servidumbre para darles la comida a su tiempo? Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre haciéndolo así. Yo os aseguro que le pondrá al frente de toda su hacienda. Pero si el mal siervo aquel se dice en su corazón: ‘Mi señor tarda’, y se pone a golpear a sus compañeros y come y bebe con los borrachos, vendrá el señor de aquel siervo el día que no espera y en el momento que no sabe, le separará y le señalará su suerte entre los hipócritas; allí será el llanto y el rechinar de dientes».
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MI COMENTARIO

1. Hoy hay quienes dicen que esta pandemia es un aviso sobre la última venida de Cristo. Yo no me atrevería a decir esto. Pero sí es un aviso a estar vigilantes y preparados porque no sabemos el día ni la hora. Hay quienes están medio adormilados y metidos en sus negocios y se olvidan de lo que va a venir. Tenemos que agradecer a Jesús que nos despierte de vez en cuando para que pongamos nuestra mirada en lo que es más importante. Ladrones tenemos que quieren robar nuestra alma, los valores cristianos y familiares. Ahí están las ideologías que nos acosan por todas partes, que se han metido en tantos parlamentos y gobiernos y jefes de Estado. Ahí están tantos metidos en vicios y francachelas, corrupción y pecado.
2. Por eso tenemos que vigilar:
a) Lo que vemos.
b) Lo que oímos.
c) A quién votamos.
d) Con quién estamos.
e) A dónde vamos.
3. No es que sea inminente el fin del mundo, con la aparición gloriosa de Cristo. Ni que necesariamente esté próxima nuestra muerte, aunque para algunos lo ha sido durante esta pandemia. Pero la venida del Señor a nuestras vidas sucede cada día, y es esta venida, descubierta con fe vigilante, la que nos hace estar preparados para la otra, la definitiva. Toda la vida está llena de momentos de gracia, únicos e irrepetibles: nos hemos levantado con vida, podemos comer algo, ayudar a nuestros hermanos necesitados, rezar…¿No está en todo esto la presencia de Cristo que nos invita a echarle una mirada de fe, confianza y amor? Estemos en vela, buena consigna para todos nosotros, pues sabemos de dónde venimos y a dónde vamos. No perdamos el rumbo de nuestra vida. Estar en vela no significa vivir con temor, ni menos con angustia, pero sí con seriedad. Todos queremos escuchar al final, las palabras de Jesús: “Muy bien, siervo bueno y fiel, entra en el gozo de tu Señor”.

Recemos hoy por los sacerdotes, como todos los jueves, para que seamos animadores de nuestras comunidades con el ejemplo y con la palabra. Que santa Mónica interceda por todas las mamás que tienen algún hijo necesitado de conversión. Les mando a cada uno la bendición de Dios, P. Antonio Rivero, L.C.

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