24 de julio
RESUMEN DEL EVANGELIO DEL VIERNES 24 DE JULIO
MATEO 13, 18-23: En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Vosotros, pues, escuchad la parábola del sembrador. Sucede a todo el que oye la Palabra del Reino y no la comprende, que viene el Maligno y arrebata lo sembrado en su corazón: éste es el que fue sembrado a lo largo del camino. El que fue sembrado en pedregal, es el que oye la Palabra, y al punto la recibe con alegría; pero no tiene raíz en sí mismo, sino que es inconstante y, cuando se presenta una tribulación o persecución por causa de la Palabra, sucumbe enseguida. El que fue sembrado entre los abrojos, es el que oye la Palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas ahogan la Palabra, y queda sin fruto. Pero el que fue sembrado en tierra buena, es el que oye la Palabra y la comprende: éste sí que da fruto y produce, uno ciento, otro sesenta, otro treinta».
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MI COMENTARIO
EXPLICACIÓN DE LA PARÁBOLA DEL SEMBRADOR
1. Dios es el sembrador generoso que esparce su semilla esperando que sea acogida con amor, con responsabilidad y alegría.
2. La semilla es su Palabra, escondida en la Sagrada Escritura, comentada en la Tradición de la Iglesia por los Santos Padres y explicada por el Magisterio de la Iglesia, en los concilios y en los documentos del Papa y colaboradores. La semilla tiene el poder de dar fruto.
3. El problema siempre radica en el tipo de terreno que recibe esa semilla. Ese terreno somos cada uno de nosotros.
a) Hay terrenos bien dispuestos que acogen la semilla de Dios, la riegan, la abonan, la cuidan…y dan mucho fruto en virtudes cristianas y humanas.
b) Hay otros terrenos que tienen muchas piedras y son superficiales e inconstantes y esa semilla no profundiza.
c) También hay terrenos entre zarzas y espinas que ahogan esa semilla y se malogra. Son terrenos que se dejan absorber por las preocupaciones de la vida, de las riqueza, ambiciones, placeres.
Espero que cada uno de nosotros seamos terreno bueno, para que produzca buen fruto a nivel personal, familiar, profesional, ministerial. Unos 100, otros 60, y otros 30. Cada uno según sus posibilidades y entrega. ¡Fuera pereza, distracciones, inconstancias, superficialidad! Es seria nuestra tarea. Si vemos en el mundo y en la sociedad tanta cizaña y mala hierba, ¿por qué será? ¿Qué culpa tenemos cada uno de nosotros?
Que San Chárbel Makhlouf, cuya memoria celebramos hoy, interceda por nosotros. Fue un monje asceta y religioso del Líbano perteneciente al rito maronita, y el primer santo oriental canonizado desde el siglo XIII, hombre de oración y penitencia. En él, la semilla de Dios dio fruto espléndido. Tan abundante que iban de muchas partes gentes a pedirle consejo y consuelo. Le mando a cada uno de ustedes la bendición de Dios, P. Antonio Rivero, L.C.