Evangelio según San Mateo 7,7-12.
Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les abrirá.
Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá.
¿Quién de ustedes, cuando su hijo le pide pan, le da una piedra?
¿O si le pide un pez, le da una serpiente?
Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre celestial dará cosas buenas a aquellos que se las pidan!
Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas.
RESUMEN EVANGELIO JUEVES 5 DE MARZO, MATEO 7, 7-12
La fuerza y eficacia de la oración. Una vez más Jesús nos invita a la oración. A una oración filial, atenta, humilde, confiada, perseverante y desinteresada.
1. Pidan y se les dará: ¿qué pedir? Cosas buenas, convenientes en orden a la propia salvación, a la paz del mundo, a la salud física y espiritual, a la justicia y honestidad de nuestros gobernantes, santidad de los ministros de Dios, fidelidad de los matrimonios, jóvenes comprometidos en la evangelización, ancianos y enfermos cuidados, escuelas con formación recta.
2. Busquen y encontrarán: ¿qué buscar? Buscar a Dios Padre en la Biblia. Buscar a Cristo Amigo en los evangelios. Buscar la gracia santificante en los sacramentos. Buscar la santidad en el matrimonio y en la vida sacerdotal y religiosa. Buscar hacer el bien a cuantos nos rodean. Buscar crecer en las virtudes. Buscar todo, menos el pecado.
3. Llamen y se les abrirá: ¿dónde llamar, a qué numero telefónico? Dios tiene su whatsap siempre abierto, y la contraseña justamente es O R A C I O N. Llamar a la puerta del Sagrario, para consolar a Cristo, herido por nuestros pecados. Llamar a la puerta del corazón de María, nuestra Madre, para pedirle por la Iglesia, el Papa, los obispos, los sacerdotes y diáconos, los religiosos, los laicos. Llamar a la puerta del cielo, pidiendo la intercesión de tantos santos. Llamar a la puerta de mi esposo y esposa para darle un abrazo, pedirle perdón, renovarle el amor. ¡Jamás llamar a las puertas del vicio, de las fiestas desenfrenadas!
Ánimo, pues, amigos. Ya sabemos la consigna dada por Cristo. ¿A qué esperamos? Pedir, buscar y llamar. Si no nos atiende Dios es porque hemos pedido mal, hemos buscado y llamado en lugar equivocado. Aún estamos atentos. Les mando a cada uno en particular la bendición de Dios, P. Antonio Rivero, L.C.







