Evangelio 9 Marzo|Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso

Evangelio según San Lucas 6,36-38.

Jesús dijo a sus discípulos:
«Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso.

No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados.
Den, y se les dará. Les volcarán sobre el regazo una buena medida, apretada, sacudida y desbordante. Porque la medida con que ustedes midan también se usará para ustedes».


RESUMEN DEL EVANGELIO, LUNES 9 DE MARZO, LUCAS 6, 36-38

Hoy en México será la marcha de las mujeres, reclamando sus supuestos derechos. Ya ha habido profanaciones y atropellos en la catedral de la ciudad de México. Triste, muy triste. Recemos mucho a la Virgen por esta intención. Oh, mujeres, reconoced s dignidad, pero no con violencia ni con brutalidades. Ustedes son lo más bello y delicado que tenemos en el mundo. Por eso, Dios se escogió una mujer como madre, María Santísima.

De nuevo una llamada a la caridad llena de misericordia: no juzgar, no condenar, perdonar. La medida que usemos será usada por Dios con nosotros.

1. Es condición para que Dios nos perdone: si perdonamos a nuestros hermanos, Dios nos perdonará. Necesitamos un trasplante de corazón. No se trata sólo de medicamentos que alivien momentáneamente el cansancio y el ahogo. Se trata de “tener los mismos sentimientos de Cristo” (Filipenses 2, 5): filiales con el Padre y fraternales con los demás, sentimientos de comprensión y compasión. Jesús nos invita a educar el corazón, a tener un buen corazón, de donde nacen los gestos y las actitudes generosas. Jesús nos dio ejemplo de esto: acogió a todos los pecadores, los perdonó, comió con ellos, no hace asco de nadie, comprensivo con los mismos verdugos que le azotaban y se mofaban de Él: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”.
2. Luis de Granada dijo: “Los hombres hemos de tener para con Dios un corazón de hijos; para con los hombres, un corazón de madre; y para nosotros mismos, un corazón de juez”. ¡Qué difícil! ¡Cuántas veces tenemos con Dios un corazón de siervos; para con los demás, corazón de juez, y para con nosotros mismos, un corazón de madraza! Vemos a tantos siempre con la escopeta bien cargada de la crítica, de la agresividad, de los enojos. Por eso hay tantos conflictos. Estas mujeres que hoy están haciendo esta marcha de protesta, ¿qué pretenden? ¿La Virgen María haría esto?
3. La grandeza de una persona depende de su capacidad de comprensión y compasión con los demás. Mira tu corazón, entra en él, ¿qué ves? ¿Culebras y víboras, escorpiones y erizos, hienas y toros bravíos? ¿Te asemejas a Jesús?

Buen programa para esta cuaresma. Comienza en tu casa, en tu comunidad, en tu parroquia, en tu lugar de trabajo. Feliz semana. Les mando a cada uno la bendición de Dios, P. Antonio Rivero, L.C.

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