Evangélio 9 Marzo|La señal más conmovedora es Cristo en la Cruz

RESUMEN DEL EVANGELIO, MIÉRCOLES 9 DE MARZO
Lucas 11, 29-32

En aquel tiempo, habiéndose reunido la gente, Jesús comenzó a decir: «Esta generación es una generación malvada; pide una señal, y no se le dará otra señal que la señal de Jonás. Porque, así como Jonás fue señal para los ninivitas, así lo será el Hijo del hombre para esta generación. La reina del Mediodía se levantará en el Juicio con los hombres de esta generación y los condenará: porque ella vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón. Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás».
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MI COMENTARIO

¿Quién es Jesús para mí? ¿Qué testimonio doy de Jesús?

1. No nos vale la respuesta del catecismo…. No es una pregunta que se responde con la memoria, como quien contesta a la pregunta de un examen de historia, sino que se responde con la palabra y con el testimonio, jugándonos siempre, en ambos casos, toda la vida. En la respuesta a esta pregunta nos jugamos toda la vida, por dos razones:
2. Primero: porque “quien no esté con él, desparrama”. Definirse ante él determina la vida. Si confesamos que es el Hijo de Dios, seguirle es lo mejor que podemos hacer para ser felices. Si no lo confesamos delante de todos por miedo, respeto humano o cobardía, anhelaremos siempre haberlo hecho. Y si lo confesamos y no lo seguimos, nuestra vida será una gran mentira, una incohrencia.
3. Segundo: porque confesarle, y seguirle, significa estar dispuesto a correr su suerte, a cargar con la cruz: no serán los afanes de este mundo (tener, poder, aparentar) los que muevan nuestra vida, sino construir su Reino, hacer avanzar su evangelio por todas partes, primero en mi familia y después entre mis amigos, en mi comunidad, en mi trabajo. San Ignacio de Loyola lo explicó con lenguaje militar: o se sigue su bandera -resumida en las bienaventuranzas, Mateo capítulo 5-, o se sigue la bandera de sus enemigos, del mundo, del demonio y de nuestras pasiones desordenadas. También San Ignacio desplegaba la pregunta sobre Jesús en tres: ¿Qué ha hecho Jesús por ti? ¿Qué has hecho hasta ahora tú por él? ¿Qué estas dispuesto desde ahora a hacer por Él?

Ahora nos toca responder a nosotros, ya en plena cuaresma. ¿Le estoy pidiendo señales especiales a Jesús o mi fe es firme, fuerte, maciza, luminosa? La señal que Jesús dará a los “malvados” de cada generación es su muerte y resurrección. Su muerte, aceptada libremente, es la señal del increíble amor de Dios por nosotros: Jesús dio su vida para salvar la nuestra. Y su resurrección de entre los muertos es la señal de su divino poder. Se trata de la señal más poderosa y conmovedora jamás dada. ¿Qué más queremos o pedimos? Sigamos subiendo la cuaresma con el anhelo de convertir a Dios todo nuestro pensar, sentir y querer. Que no haya ni un solo resquicio de nuestro ser que no esté convertido a Dios.

Les mando a cada uno de ustedes la bendición de Dios, P. Antonio Rivero, L.C.

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