RESUMEN EVANGELIO JUEVES 9 DE ENERO, LUCAS 4, 14-22: Jesús volvió a Galilea con el poder el Espíritu y su fama se extendió en toda la región. Enseñaba en las sinagogas y todos lo alababan. Jesús fue a Nazaret, donde se había criado; el sábado entró como de costumbre en la sinagoga y se levantó para hacer la lectura. Le presentaron el libro del profeta Isaías y, abriéndolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. Él me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor». Jesús cerró el Libro, lo devolvió al ayudante y se sentó. Todos en la sinagoga tenían los ojos fijos en él. Entonces comenzó a decirles: «Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír». Todos daban testimonio a favor de él y estaban llenos de admiración por las palabras de gracia que salían de su boca. Y decían: «¿No es este el hijo de José?».
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MI COMENTARIO
¿Cuál es la misión de Jesús encomendada por su Padre celestial? Lucas nos la resume así, siguiendo la profecía de Isaías:
1. Llevar a los pobres la Buena Nueva proclamando el año de gracia: la Buena Nueva es el evangelio del amor. Toda su predicación, sus idas y venidas eran para predicar la salvación. ¡Qué celo apostólico! ¡Qué urgencia tenía Cristo! Sólo tenía tres años para realizar su misión.
2. Anunciar la liberación a los cautivos: la liberación de los pecados, y así experimentemos la verdadera libertad de los hijos de Dios. Ojalá que no estemos esclavizados a nada. El pecado es una auténtica esclavitud. Si hay alguna cadena que nos ata, hoy es el momento de pedirle a Cristo nos suelte y rompa esa cadena.
3. Dar vista a los ciegos: los ojos de la fe, para ver la mano de Dios en todo lo que nos suceda. Todo nos sirve para el bien. Que Cristo nos abra los ojos del alma para que podamos ver las maravillas de su amor por cada uno de nosotros.
Hermoso resumen de la misión de Cristo. ¿Qué iba provocando Jesús a su alrededor? Aprobación, admiración y gratitud de muchos. Pero también por parte de otros, rechazo. Hoy agradezcamos a Jesús por ser nuestro Salvador, Redentor, Liberador. Y seamos también nosotros proclamadores de la Palabra de salvación, que Cristo nos ha encomendado, para que todos se encuentren con Cristo, lo acepten y encuentren en Él la alegría de la salvación. Y todos los días podemos hacer esto en nuestra casa, entre nuestros amigos, en nuestro trabajo. Ese debe ser nuestro noble apostolado. Les mando a cada uno la bendición de Dios, P. Antonio Rivero, L.C.