Evangelio 6 Septiembre |La corrección fraterna

Domingo 6 de septiembre

RESUMEN DEL EVANGELIO, DOMINGO 6 DE SEPTIEMBRE
Mateo 18, 15-20: La corrección fraterna

En aquel tiempo, Jesús dijo a los discípulos: «Si tu hermano llega a pecar, vete y repréndele, a solas tú con él. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no te escucha, toma todavía contigo uno o dos, para que todo asunto quede zanjado por la palabra de dos o tres testigos. Si les desoye a ellos, díselo a la comunidad. Y si hasta a la comunidad desoye, sea para ti como el gentil y el publicano. Yo os aseguro: todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo.

»Os aseguro también que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo conseguirán de mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos».
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MI COMENTARIO

Hoy el mensaje de las lecturas de este domingo está centrado en la corrección de mi hermano, con mucha caridad y respeto. Analicemos esto que nos pide Jesús.

1. ¿Qué es la corrección fraterna? Es buscar siempre la santidad y la salvación del alma de mi hermano. Por eso, cuando yo sé y veo que algo que hace le pone en jaque la salvación eterna de su alma, yo tengo que echarle una mano. De lo contrario, soy cómplice del mal de mi hermano y ambos caeremos en pecado, como nos dice la primera lectura del profeta Ezequiel. Ojo, no es de cualquier cosa, sino de alguna conducta de mi hermano que le esté exponiendo su salvación eterna y que esté causando escándalo a nuestro alrededor o entre los amigos.
2. ¿Por qué y para qué debo hacer la corrección fraterna? Porque es mi hermano y me interesa su salvación eterna, que es la gracia de las gracias. Es un gesto de caridad, virtud propia del cristiano y seguidor de Cristo. Hacer la vista gorda en esto es un gran pecado de omisión. Y Dios nos pedirá cuenta si no hemos ayudado a salvar a nuestro hermano necesitado.
3. ¿Cómo debo hacer la corrección fraterna? Con gran respeto, cariño y siguiendo los pasos que Cristo me da hoy en el evangelio. Primero en particular los dos. Si no reacciona, me llevo a otro hermano para entre dos tratar de convencerle a cambiar de actitud mala. Y si aún así nada logramos, pongámoslo en manos de Dios y recemos por él.
4. ¿Cuántas veces debo hacer la corrección fraterna? Cuantas veces sean necesarias, hasta que mi hermano recapacite. No nos desanimemos. Acompañemos este proceso con la oración y el sacrificio por la conversión de ese hermano, del que me interesa su salvación, su santificación.

Así hizo Ignacio de Loyola en París, cuando estudiaba con Francisco Javier, que andaba por malos pasos. Y logró la conversión de Francisco y después ya sabemos quién fue este gran jesuita y misionero del Japón. Les mando a cada uno de ustedes la bendición de Dios, P. Antonio Rivero, L.C.