JUEVES, 5 DE AGOSTO
RESUMEN DEL EVANGELIO, JUEVES 5 DE AGOSTO
DEDICACIÓN DE LA BASÍLICA DE SANTA MARÍA
VIRGEN DE LAS NIEVES
1. Un poco de historia:
La Basílica de Santa María la Mayor está ubicada en Roma, Italia, ciudad en la que destaca por ser el templo más grande dedicado a la Virgen María. Así mismo, es reconocida como la basílica consagrada a la Madre de Dios más antigua de Occidente. Fue construida por orden del Papa Sixto III poco después del Concilio de Éfeso (431), como símbolo de adhesión de la Iglesia a la certeza de que la Virgen María es auténticamente Madre de Dios por ser Madre de Cristo. Precisamente durante el mencionado concilio, María fue proclamada “Madre de Dios”, y se condenó la herejía nestoriana que decía que María no era la madre de Dios, sino la madre de Cristo hombre. El Papa Sixto III eligió el monte Esquilino como el lugar propicio para la edificación.
En la Basílica se encuentra una imagen mariana con el título de “Virgen María, salvadora del pueblo romano”, la “Salus Populi Romani”, protectora de la ciudad a quien sus devotos sacan en procesión en momentos de necesidad.
En Roma hay cuatro Basílicas mayores de gran importancia histórica y espiritual. Santa María la Mayor es una de ellas. Las otras tres son la Basílica de San Pedro, la Basílica de San Juan de Letrán y la Basílica de San Pablo Extramuros.
Evangelio: Mateo 16, 13-23: En aquellos días, llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?». Ellos dijeron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas». Díceles Él: «Y vosotros ¿quién decís que soy yo?». Simón Pedro contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo». Replicando Jesús le dijo: «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos». Entonces mandó a sus discípulos que no dijesen a nadie que Él era el Cristo.
Desde entonces comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que Él debía ir a Jerusalén y sufrir mucho de parte de los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, y ser matado y resucitar al tercer día. Tomándole aparte Pedro, se puso a reprenderle diciendo: «¡Lejos de ti, Señor! ¡De ningún modo te sucederá eso!». Pero Él, volviéndose, dijo a Pedro: «¡Quítate de mi vista, Satanás! ¡Escándalo eres para mí, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres!».
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MI COMENTARIO AL EVANGELIO
2. Del evangelio rescato esta reflexión: la Iglesia no es solo un edificio de piedras, sino de personas. Cristo es la piedra angular. Cada uno de nosotros somos piedras vivas que conformamos esa Iglesia de Cristo. A María Santísima le ha tocado un lugar de preminencia, como Madre de Dios. La caridad es el cemento que va uniendo cada una de las piedras. No importa en donde Cristo nos ha puesto en este edificio: si arriba o abajo, si en un lugar más visible o menos visibles, importante o menos importante. Cada uno somos importantes para hacer esta Iglesia de Cristo. No nos tiremos las piedras con las críticas, no nos salgamos del lugar donde Dios nos quiere, intentando un lugar de honor vistoso. Todas las peleas, herejías y cismas han provocado una gran rotura en la Iglesia Santa de Dios. Estemos unidos en el amor de Cristo: jerarquía, religiosos y laicos. Todos formamos la Iglesia de Cristo.
Pidamos a María la gracia de estar siempre unidos en este edificio de la Iglesia, apoyándonos mutuamente en la caridad. Les mando la bendición de Dios, P. Antonio Rivero, L.C.







