JUEVES 4 DE MARZO
RESUMEN DEL EVANGELIO, JUEVES 4 DE MARZO
SAN CASIMIRO, SANTO PATRÓN DE POLONIA, SIGLO XV, HIJO DEL REY CON SU MISMO NOMBRE, CASIMIRO IV, A QUIEN SU HIJO CASIMIRO SUSTITUYÓ. VIVIÓ SANTAMENTE HACIENDO DE SU REINADO UN REINADO DE PAZ Y LEALTAD. ENTONCES LOS REYES TAMBIÉN PUEDEN SER SANTOS, SI VIVEN DE LA ORACIÓN Y PENITENCIA COMO SAN CASIMIRO. SE NEGÓ A TOMAR LAS ARMAS PARA DEDICARSE A LA ORACIÓN.
Lucas 16, 19-31: En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: «Era un hombre rico que vestía de púrpura y lino, y celebraba todos los días espléndidas fiestas. Y un pobre, llamado Lázaro, que, echado junto a su portal, cubierto de llagas, deseaba hartarse de lo que caía de la mesa del rico pero hasta los perros venían y le lamían las llagas.
»Sucedió, pues, que murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. Murió también el rico y fue sepultado. Estando en el Hades entre tormentos, levantó los ojos y vio a lo lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Y, gritando, dijo: ‘Padre Abraham, ten compasión de mí y envía a Lázaro a que moje en agua la punta de su dedo y refresque mi lengua, porque estoy atormentado en esta llama’. Pero Abraham le dijo: ‘Hijo, recuerda que recibiste tus bienes durante tu vida y Lázaro, al contrario, sus males; ahora, pues, él es aquí consolado y tú atormentado. Y además, entre nosotros y vosotros se interpone un gran abismo, de modo que los que quieran pasar de aquí a vosotros, no puedan; ni de ahí puedan pasar donde nosotros’.
»Replicó: ‘Con todo, te ruego, padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les dé testimonio, y no vengan también ellos a este lugar de tormento’. Díjole Abraham: ‘Tienen a Moisés y a los profetas; que les oigan’. Él dijo: ‘No, padre Abraham; sino que si alguno de entre los muertos va donde ellos, se convertirán’. Le contestó: ‘Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se convencerán, aunque un muerto resucite’».
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MI COMENTARIO
En esta parábola o enseñanza encontramos resumidas las así llamadas VERDADES ETERNAS, que son de ayer, de hoy y de mañana. ¿Cuáles son estas VERDADES?
1. Que tenemos una vida para hacer el bien y vivir la caridad, amando a Dios y socorriendo al pobre y necesitado. Este rico, nada de eso hizo. Sólo se preocupaba de sí mismo, de comer y de vestir lujosamente. Puro egoísmo e insensibilidad ante el mal ajeno. ¡Qué pena!
2. Que moriremos, tarde o temprano, queramos o no queramos, nos guste o no nos guste. La muerte es la verdad más cierta que existe. Esta pandemia nos está mostrando esta verdad en vivo. Tanto el pobre Lázaro como el rico sin nombre, murieron. La muerte nos viene a todos y en el momento que menos lo esperamos. Tenemos que tener la maleta bien preparada para ese último viaje.
3. Que seremos juzgados de lo bueno que hemos hecho, de lo malo que hemos hecho y de lo bueno que hemos dejado de hacer. Este rico fue juzgado por haber sido egoísta y no compartir su pan con el hambriento. No quiso tener ojos para ver las necesidades de su hermano, que estaba a la puerta de su casa. No tenía corazón ni sensibilidad. Vivía solo para sí mismo. También el pobre Lázaro fue juzgado y aprobó el juicio, porque no se rebeló contra el rico, no le incendió la casa, no mató a ese rico egoísta.
4. Que hay un cielo y un infierno, un premio y un castigo. El cielo, para los que aprobaron ese juicio, y haber vivido la vida de cara a Dios y habiendo hecho la caridad con los necesitados. Y el infierno para aquellos que vivieron solo para sí mismos, sin preocuparse del hermano solo, pobre, hambriento, sediento, encarcelado, enfermo. El rico fue al infierno, no tanto por ser rico. No. Sino por no compartir su comida y dinero con el pobre Lázaro. Lázaro fue al cielo, no por ser pobre, sino porque no se rebeló contra Dios por su condición de pobreza, ni tampoco se rebeló contra ese rico ciego e insensible. Y ambos, cielo e infierno, son eternos. En el cielo, viviremos felices con Dios y con los amigos de Dios. Y en infierno se vive infeliz, sin Dios, sin amor, sin luz, a las órdenes de Satanás, el gran mentiroso, rebelde y egoísta que no quiso servir a Dios.
Amigos, repasemos hoy estas verdades. Deberíamos meditarlas con frecuencia, como hizo san Casimiro. Quien medite estas verdades nunca pecará dice la Santa Escritura (Eclesiástico 7, 40). Les mando la bendición de Dios. Mando mi saludo especial en este jueves a todos los sacerdotes. No olvidemos de rezar cada jueves por la fidelidad de los sacerdotes y por las vocaciones sacerdotales, P. Antonio Rivero, L.C.