Evangelio 31 Julio |No se es profeta en su propia tierra

RESUMEN DEL EVANGELIO, VIERNES 31 DE JULIO
SAN IGNACIO DE LOYOLA, FUNDADOR DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS

MATEO 13, 54-58: En aquel tiempo, Jesús viniendo a su patria, les enseñaba en su sinagoga, de tal manera que decían maravillados: «¿De dónde le viene a éste esa sabiduría y esos milagros? ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? Y sus hermanas, ¿no están todas entre nosotros? Entonces, ¿de dónde le viene todo esto?». Y se escandalizaban a causa de Él. Mas Jesús les dijo: «Un profeta sólo en su patria y en su casa carece de prestigio». Y no hizo allí muchos milagros, a causa de su falta de fe.
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MI COMENTARIO

Inspirándome en san Ignacio de Loyola, comentemos este evangelio. Ante Jesús no hay otra: o nos decidimos por Él y su Bandera para trabajar por su ejército…o mejor nos salimos de su ejército para luchar en el ejército del enemigo, llamado Satanás. ¡Así es san Ignacio!

1. Fin de la Compañía de Jesús, por él fundada: un ejército a las órdenes del Papa para la defensa de la fe y de la doctrina católica. Así hacían frente al gran cisma de Lutero en ese siglo XVI. Gracias a los jesuitas en el concilio de Trento, se pudo detener ese cisma y herejía.
2. Su lema: Para mayor gloria de Dios. Nada de mediocridades. ¡A lo grande, para gloria de Dios!
3. Medios: los ejercicios espirituales destinados a la conversión del hombre. Y la enseñanza en universidades y colegios, las misiones y la investigación cultural.
4. Características: obediencia al Papa, disciplina, militancia.

¿Qué dice hoy el evangelio? ¿Cuántos de los incrédulos de este evangelio hubieran sido jesuitas? ¡Ninguno! Fe, no incredulidad. Certeza, no dudas. Militancia y lucha a las órdenes de Cristo y de la Iglesia, no protestas y críticas, ni pereza ni holgazanería.

Tú que me escuchas, ¿tienes este carácter recio de san Ignacio de Loyola? Mi congregación tiene una gran deuda con los jesuitas, pues fuimos formados muchos años por ellos en la Universidad de Comillas en España y la Gregoriana en Roma. Gracias y felicidades, jesuitas. Recemos por ellos para que sigan fieles y firmes en su carisma. Les mando a cada uno la bendición de Dios, P. Antonio Rivero, L.C.