Evangelio 30 Julio| El reino de los cielos es semejante a una red que se hecha al mar

JUEVES 30 DE JULIO.

RESUMEN DEL EVANGELIO
JUEVES 30 DE JULIO
MATEO 13, 47-53: En aquel tiempo, Jesús dijo a la gente: «También es semejante el Reino de los Cielos a una red que se echa en el mar y recoge peces de todas clases; y cuando está llena, la sacan a la orilla, se sientan, y recogen en cestos los buenos y tiran los malos. Así sucederá al fin del mundo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de entre los justos y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. ¿Habéis entendido todo esto?» Dícenle: «Sí». Y Él les dijo: «Así, todo escriba que se ha hecho discípulo del Reino de los Cielos es semejante al dueño de una casa que saca de sus arcas lo nuevo y lo viejo». Y sucedió que, cuando acabó Jesús estas parábolas, partió de allí.
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MI COMENTARIO

Cristo sigue explicando su mensaje de salvación y del Reino con imágenes. Detrás de la imagen de la red que recoge peces buenos y malos y el desenlace de esos peces…nos está advirtiendo del final de nuestra vida cuando muramos y demos cuentas a Dios de lo que hemos hecho, sea bueno o malo. Y nos habla de esto, porque nos quiere prevenir y así prepararnos a fondo para vivir una vida digna, conforme al evangelio y a la doctrina de la Iglesia. ¡Estamos a tiempo! ¡A esto lo llamamos conversión!

1. Hoy hablar de la muerte no gusta mucho. Pero la muerte está ahí. Máxime ahora con todo lo de la pandemia. Es una realidad seria. La muerte es cierta. La hora de la muerte es incierta. Es la puerta para entrar en la eternidad y ver a Dios cara a cara.
2. El pensar en esta verdad nos hace sensatos, cuidadosos de nuestros pasos aquí abajo en la tierra. Nadie de nosotros quiere perderse ni condenarse. Mucho menos Dios que nos ha mandado a su Hijo Jesús para abrirnos las puertas del cielo, nuestro destino.
3. ¿Qué actitudes hay hacia la muerte?
a) Unos la ignoran y miran para otra parte. ¡Es de necios!
b) Otros la temen y hacen todo para no encontrarse con ella. ¡Es instintivo y natural, pues no queremos morir!
c) Hay quienes ven la muerte con seriedad y serenidad cara a cara, meditan en ella, se preparan llevando una vida recta, porque saben que en cualquier momento tenemos que rendir cuentas a Dios.

Dios quiera que seamos de esos peces buenos que los ángeles separarán de los malos, para llevarnos a la presencia de Dios. Y, ¿qué decir de los peces malos? ¡Aún están a tiempo de conversión! No queremos para ellos ese duro desenlace, el infierno, donde sufrirán eternamente sin consuelo y sin compañía de los seres queridos. En este jueves sacerdotal rezo especialmente por los sacerdotes para nos preparen con serenidad y seriedad a todos para ese momento último de nuestra vida. Les mando a cada uno la bendición de Dios, P. Antonio Rivero, L.C.