Evangelio 3 Marzo |Vosotros pues, Orar asi: Padre Nuestro …

Martes, 3 de marzo

RESUMEN EVANGELIO MARTES 3 DE MARZO, MATEO 6, 7-15: En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Al orar, no charléis mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados. No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo.

»Vosotros, pues, orad así: ‘Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre; venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo. Nuestro pan cotidiano dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores; y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal’. Que si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas».
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MI COMENTARIO

Cuaresma, tiempo para incrementar más la oración.

1. Cristo nos enseña a rezar con la oración más maravillosa: el Padrenuestro. Es la oración del Señor y la oración de la Iglesia. Aquí se condensa el resumen del evangelio y también, ahí encontramos el contenido de la oración, es decir, lo que debemos pedir y cómo debemos pedirlo. El Padrenuestro nos educa a una visión equilibrada de la vida. Se fija ante todo en Dios, pues Dios es el centro, no nosotros: “Padre…santificado sea tu nombre…hágase tu voluntad…venga tu Reino”. Y luego pedimos para nosotros: “el pan de cada día…el perdón de los pecados…que no caigamos en tentación…que nos libre del mal”. El catecismo explica muy bien el Padrenuestro. Se lo recomiendo: http://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p4s2a2_sp.html

2. El catecismo de la Iglesia católica nos explica las finalidades de la oración, es decir, para qué vamos a la oración.

a) Para adorar y alabar a Dios.
b) Para agradecer a Dios todo lo que nos da día a día.
c) Para pedirle perdón por nuestras faltas.
d) Para pedir por nuestras necesidades y las del mundo y de la Iglesia.

3. Y los frutos de la oración están ahí, a ojos vistas: nos vamos transformando en Cristo, es decir, nos ayuda a asimilar los valores, las actitudes, los sentimientos que animaron a Jesús, vamos quitando nuestros vicios, vamos creciendo en las virtudes, tendremos fuerza para la lucha diaria. Y el fruto de los frutos: crece nuestro amor a Dios y a los hermanos. La oración -dijo alguien- es “como el agua en la giba del camello”; imposible atravesar el desierto de la vida, imposible ser “hombres nuevos” sin la oración. Esta cuaresma será muy fecunda si en ella aprendemos a orar MÁS Y MEJOR.

Pongamos nuestro propósito de hoy en manos de la Virgen, mujer orante como nadie. Gracias a la oración, María pudo decir “sí” a Dios, ser fiel a su palabra hasta el final de su vida, acompañando a Cristo en los gozos y en las tristezas, en la luz y en la oscuridad. María, ruega por nosotros. Les mando a cada uno la bendición de Dios de Dios, P. Antonio Rivero, L.C.

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