Viernes 26 de junio
RESUMEN EVANGELIO VIERNES 26 DE JUNIO,
SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ DE BALAGUER, FUNDADOR DEL OPUS DEI.
MATEO 8, 1-4: En aquel tiempo, cuando Jesús bajó del monte, fue siguiéndole una gran muchedumbre. En esto, un leproso se acercó y se postró ante Él, diciendo: «Señor, si quieres puedes limpiarme». Él extendió la mano, le tocó y dijo: «Quiero, queda limpio». Y al instante quedó limpio de su lepra. Y Jesús le dice: «Mira, no se lo digas a nadie, sino vete, muéstrate al sacerdote y presenta la ofrenda que prescribió Moisés, para que les sirva de testimonio».
Lepra del cuerpo y lepra del alma. ¿Cuál es más grave?
1. Miremos al leproso, ¿con qué actitudes se acerca a Jesús?
a) Se acerca con confianza y atrevimiento a Jesús. ¡Cuánto habrá esperado este momento! Habría escuchado tanto de Jesús. ¡Ahora o nunca!
b) Se arrodilla con fe reconociendo su poder divino. Nadie se arrodilla ante una persona a no ser que vea en Él el poder de Dios. Y Cristo es Dios. En nuestra oración, debemos caer de rodillas ante Dios
c) Y le pide con humildad: “Si quieres, puedes curarme”. No obliga. Es una condicional llena de humildad. Reconoce la autoridad y el señorío de Cristo. No vayamos con ínfulas ni con amenazas ante Dios, porque esta oración no llega al trono de Dios.
Tres virtudes esenciales para ganar el corazón de Cristo: confianza, fe y humildad.
2. Miremos a Cristo, ¿qué hace?
a) Se para con compasión. ¡Ojos que ven!
b) Extiende su mano y le toca esa zona enferma que tenía el leproso. ¡Manos que se extienden!
c) Y le dice con su poder divino: “Quiero, queda limpio”. ¡Boca que transmite vibraciones de sanación!
3. Miremos nuestra alma, para ver si necesita de sanación. Quien más quien menos sufrimos de lepra, lepra del pecado, lepra del alma, ¿o no? Podemos decir hoy a Cristo con confianza atrevida, con fe profunda y con humildad sincera.
a) Si quieres, puedes curarme de esta soberbia que me invade.
b) Si quieres, puedes curarme de este egoísmo atroz.
c) Si quieres, puedes limpiar mis malos pensamientos y deseos.
d) Si quieres, puedes limpiarme de mis torcidos y turbios afectos.
e) Si quieres, puedes limpiarme de mi tristeza, de mi depresión, de mi gula, de mis vicios, de mis envidias, de mis odios…
Y pidamos hoy a san Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei que interceda por nosotros ante Dios, para que, como él nos enseñó en vida, seamos santos en nuestra vida ordinaria, en nuestro quehacer de cada día. No tenemos que hacer cosas raras para ser santos, ni meternos en un convento. Basta con hacer todo por amor a Dios y al prójimo desde casa, desde la parroquia, desde el puesto de trabajo, desde mi profesión…y alcanzaremos la santidad, única meta del bautizado. Les mando a cada uno de ustedes la bendición de Dios, P. Antonio Rivero, L.C.