Evangelio 23 Noviembre | Dió todo lo que tenía para vivir

LUNES 23 DE NOVIEMBRE

RESUMEN DEL EVANGELIO, LUNES 23 DE NOVIEMBRE
MEMORIA DEL BEATO MIGUEL PRO, JESUITA MEXICANO FUSILADO EN LA GUERRA CRISTERA EL 23 DE NOVIEMBRE DE 1927. BEATIFICADO POR SAN JUAN PABLO II EN 1988.

Evangelio, Lucas 21, 1-4: En aquel tiempo, alzando la mirada, Jesús vio a unos ricos que echaban sus donativos en el arca del Tesoro; vio también a una viuda pobre que echaba allí dos moneditas, y dijo: «De verdad os digo que esta viuda pobre ha echado más que todos. Porque todos éstos han echado como donativo de lo que les sobraba, ésta en cambio ha echado de lo que necesitaba, todo cuanto tenía para vivir».
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MI COMENTARIO

1. Datos de la historia del beato padre Miguel Pro: nació en Zacatecas (México) en 1891. Entró con los jesuitas a los 20 años. Le mandaron a hacer su formación a California y después a España donde fue ordenado a los 24 años en 1925. Se vio obligado a ejercer su trabajo pastoral en la clandestinidad. Le detuvieron y lo encarcelaron acusado de conspirar contra el gobierno masón de Plutarco Elías Calles. Fue presentado ante el pelotón de fusilamiento, y negó haber participado en conspiración alguna. Pidió se le diese un momento para rezar, se arrodilló y dijo: “Señor, Tú sabes que soy inocente. Perdono de corazón a mis enemigos». Antes de ser fusilado, se puso de pie y extendió los brazos en cruz con el Santo Rosario en una mano y el crucifijo en la otra. Luego gritó: “¡Viva Cristo Rey!”. Después de la descarga, su cuerpo cayó a tierra, como ofrenda puesta a los pies del Señor. El padre Pro había ofrendado su vida por fidelidad al Evangelio, convirtiéndose así en uno más de los valientes mártires de la guerra cristera. ¡Qué vida tan hermosa y fiel!

2. Veamos ahora el evangelio: al igual que esa viuda que dio todo a Dios y no lo que le sobraba, también el beato Miguel Pro dio su vida toda a Cristo confesando su fe y amor al Señor.

3. Ojalá nosotros hoy saquemos esta lección: Dios no quiere nuestras sobras. Quiere que compartamos con Él lo mejor que nos ha dado y con generosidad, no con cálculos tacaños como queriendo asegurar, dispuestos sólo a dar lo que no compromete nuestro haber y seguridad. El máximo de la donación cristiana es cuando te donas tú mismo, como Jesús que donó toda su persona para rescatar y reconciliar a la humanidad injusta, abusiva y pendenciera. Y el beato Miguel Pro siguió el ejemplo de Jesús. Ahora nos toca a ti y a mí.

Pongamos nuestras cualidades y talentos a disposición de la comunidad, de la familia, de la sociedad, sin reservarnos nada por pereza o interés. No todos tienen grandes dones, pero es generoso el que da lo poco que tiene, no el que tiene mucho da lo que le sobra. Aprendamos de esta viuda del evangelio de hoy. ¿Qué le daremos a Dios? Les mando la bendición de Dios y les deseo una óptima semana, la última del año litúrgico. P. Antonio Rivero, L.C.

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