23 de julio
RESUMEN DEL EVANGELIO DEL JUEVES 23 DE JULIO
SANTA BRÍGIDA DE SUECIA, SIGLO XIV, PATRONA DE EUROPA, MÍSTICA Y TEÓLOGA
Mateo 13, 10-17: En aquel tiempo, acercándose los discípulos dijeron a Jesús: «¿Por qué les hablas en parábolas?». Él les respondió: «Es que a vosotros se os ha dado el conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no. Porque a quien tiene se le dará y le sobrará; pero a quien no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Por eso les hablo en parábolas, porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden. En ellos se cumple la profecía de Isaías: ‘Oír, oiréis, pero no entenderéis, mirar, miraréis, pero no veréis. Porque se ha embotado el corazón de este pueblo, han hecho duros sus oídos, y sus ojos han cerrado; no sea que vean con sus ojos, con sus oídos oigan, con su corazón entiendan y se conviertan, y yo los sane’.
»¡Pero dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen! Pues os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron».
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MI COMENTARIO
¿Por qué no todos entienden los misterios de Dios, revelados por Cristo? ¿Por qué otros sí los entienden? ¿Cuál es la llave para entrar en los tesoros del Reino de Dios? La respuesta está clara: LA FE Y LA SENCILLEZ DE CORAZÓN.
1. La fe es esa virtud que Dios nos concedió el día del bautismo, como semilla que debemos regar en la oración y en la lectura de la Palabra de Dios, alimentarla en los sacramentos, cuidarla con nuestra vigilancia, escardarla con el sacrificio, para que crezca y dé sus frutos suculentos y buenos. Esta fe son las gafas para ver todo desde Dios, también esta situación de la pandemia, que parece que no termina. Fe que se acopla al ritmo de Dios. Fe luminosa y resistente, firme y contagiosa.
2. La sencillez de corazón es esa virtud que no reclama ni exige nada a Dios, que no se ufana ni es altanera. Sencillez, como la santa indiferencia de san Ignacio de Loyola: no te pido salud ni enfermedad, vida larga o corta, éxito o fracaso, Tabor o Getsemaní. Lo que venga de Dios, lo acepto con sencillez de corazón.
3. Nos sirve hoy el ejemplo de santa Brígida, dama principal de las que colaboraban con el rey y la reina de Suecia. En una visión oyó que Jesús Crucificado le decía: «Yo en la vida sufrí pobreza, y tú tienes demasiados lujos y comodidades». Desde ese día Brígida dejó todos sus vestidos elegantes y empezó a vestir como la gente pobre. Ya nunca más durmió en camas muy cómodas, sino siempre sobre duras tablas. Y fue repartiendo todos los bienes entre los pobres de manera que ella llegó a ser también muy pobre. Nada reclamó de Dios.
Pidamos hoy a Dios la gracia de crecer en la fe y en la sencillez del corazón. Sólo así entenderemos los misterios de Dios y de la Iglesia, y seremos luz y ejemplo para nuestros hermanos, viviremos en paz y Dios estará contento de nosotros. Les mando a cada uno de ustedes la bendición de Dios, P. Antonio Rivero, L.C.