Evangelio 19 Marzo | Solemnidad de San José

Evangelio del día

SOLEMNIDAD DE SAN JOSÉ, LUCAS 2, 41-51: Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua. Cuando el niño cumplió doce años, subieron como de costumbre, y acabada la fiesta, María y José regresaron, pero Jesús permaneció en Jerusalén, sin que ellos se dieran cuenta. Creyendo que estaba en la caravana, caminaron todo un día y después comenzaron a buscarlo entre los parientes y conocidos. Como no lo encontraron, volvieron a Jerusalén en busca de Él. Al tercer día, lo hallaron en el Templo en medio de los doctores de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Y todos los que lo oían quedaban asombrados de su inteligencia y sus respuestas. Al verlo, sus padres quedaron maravillados y su madre le dijo: “Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados”. Jesús les respondió: “¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que Yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?” Ellos no entendieron lo que les decía. Él regresó con sus padres a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba estas cosas en su corazón.
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MI COMENTARIO

Felicito a quienes tengan la dicha de llamarse “José”. Pidamos la protección de este santo varón, esposo de María y padre adoptivo de Jesús, patrono de la Iglesia y de los trabajadores, y tantos títulos más que le ha dado la Iglesia. Quiero fijarme hoy en cómo afrontó José todas las crisis y dificultades que tuvo en su vida, para que aprendamos de él.

1. San José no era un hombre extraordinario, según se desprende del Evangelio, sino un hombre corriente que vivió junto con los demás hombres y mujeres de su época. Tenía sus luchas, sus fatigas, sus penas, sus gozos y sus alegrías. Enumeremos algunas de las dificultades por las que atravesó este santo varón para que aprendamos de él:

• Quería casarse con María y tener hijos de su sangre, como buen judío que era, pues el tener hijos es una bendición. Dios le pidió la renuncia a esto. ¡Qué duro!
• Tuvo que suportar las habladurías de la gente cuando vieron a María en cinta antes de haberse casado con José. ¡Duro!
• Llevó a Jerusalén a su esposa María para hacer el censo pedido por el emperador y allá no encontró lugar para que María diese a luz. ¡Qué terrible!
• Ver dar a luz a su esposa en um pesebre, y no tenía nada mejor que ofrecerle.
• La huída a Egipto como unos fugitivos,porque Herodes quería matar a ese hijo de María, que Dios le pidió que cuidara con una paternidad adoptiva. ¿No es duro esto?
• Vuelta a Nazaret, a su carpintería y ver a Jesús que era un chico normal y que nada especial hacía en casa. ¡Qué prueba para su fe!
• Cuando el niño se perdió en el templo…¡qué terrible!

2. Y ante todas estas pruebas, José reaccionó con una fe y obediencia impresionantes. Aceptó la voluntad de Dios con heroísmo, voluntad de Dios manifestada por sueños. Por eso el evangelio lo llama “justo” que significa “hombre de la voluntad de Dios”. Hombre de sacrificio, de silencio -ni una palabra de él recogen los santos evangelios, sólo acciones de obediencia y aceptación de la voluntad de Dios-, ejemplo de renuncia a sus sueños, de fidelidad a la misión encomendada por Dios. Hombre que cuidó con amor a esa familia de Nazaret compuesta por María y Jesús.

Pidamos hoy a José que cuide la Iglesia, los seminarios, las familias, los trabajadores, que interceda ante Dios para que se aplaque este coronavirus, y que dé consuelo a los que están enfermos ya y aliento a los familiares de quienes han pedido alguno de sus seres queridos. San José, ruega por nosotros.

Les mando a cada uno de ustedes la bendición de Dios, P. Antonio Rivero, L.C.

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