Evangelio según San Marcos 8,14-21.
Los discípulos se habían olvidado de llevar pan y no tenían más que un pan en la barca.
Jesús les hacía esta recomendación: «Estén atentos, cuídense de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes».
Ellos discutían entre sí, porque no habían traído pan.
Jesús se dio cuenta y les dijo: «¿A qué viene esa discusión porque no tienen pan? ¿Todavía no comprenden ni entienden? Ustedes tienen la mente enceguecida.
Tienen ojos y no ven, oídos y no oyen. ¿No recuerdan
cuántas canastas llenas de sobras recogieron, cuando repartí cinco panes entre cinco mil personas?». Ellos le respondieron: «Doce».
«Y cuando repartí siete panes entre cuatro mil personas, ¿cuántas canastas llenas de trozos recogieron?». Ellos le respondieron: «Siete».
Entonces Jesús les dijo: «¿Todavía no comprenden?».
RESUMEN EVANGELIO MARTES 18 DE FEBRERO, MARCOS 8,14-21
Sin levadura la masa no fermenta. Pero hay dos tipos de levadura: la evangélica y la mundana. ¿Por cuál optamos?
- Si nosotros no introducimos la semilla y levadura del evangelio de Jesús (amor, justicia, verdad, pureza, solidaridad), será el mundo quien nos contagie y nos meta la levadura de lo mundano, de lo ideológico. Basta ver un poco nuestro mundo: Aborto, ideología del género, juergas, bacanales, desenfrenos, corrupción, idolatría del dinero, narcotráfico, crimen organizado, escándalos en todos los niveles, también a nivel eclesial, mentiras, hipocresías, ambiciones, ¡fuera el celibato!, ¡sí al matrimonio del mismo género!….todos lo hacen, ¿por qué va a estar mal?…yo no quiero ser un ingenuo ni pasar de tonto….religiosidad comercial, mágica, lucrativa, legalista, sin entrañas.
- Por eso san Pablo nos dice: “Barred la levadura vieja para ser masa nueva, puesto que sois panes sin levadura” (1 Corintios 5, 7). De la misma manera que la levadura corrompida penetra toda la masa y la corrompe, así la corrupción de los fariseos y herodianos de ayer y de hoy ha corrompido a muchos en la sociedad.
- Los cristianos tenemos hoy una gran tarea: introducir la levadura del evangelio en todas partes donde estamos: familia, trabajo, comunidades, parroquias. Nos dirán algunos: “¿Por qué te complicas tanto la vida? ¿No ves que hay muchos cristianos que llevan un cristianismo más normal, sin tanta complicación?”. ¡No hagamos caso! Ese es el pensar mundano.
El cristiano tiene que ser el alma en el cuerpo de la sociedad, nos dice la carta a Diogneto. “Venzamos el mal con el bien”, nos dice san Pablo (Romanos 12,21)
Les mando a cada uno la bendición de Dios, P. Antonio Rivero, L.C.