Evangélio 18 Enero|El hijo del hombre es dueño también del sábado

RESUMEN DEL EVANGELIO, MARTES 18 DE ENERO

Marcos 2, 23-28: Un sábado, cruzaba Jesús por los sembrados, y sus discípulos empezaron a abrir camino arrancando espigas. Decíanle los fariseos: «Mira ¿por qué hacen en sábado lo que no es lícito?». Él les dice: «¿Nunca habéis leído lo que hizo David cuando tuvo necesidad, y él y los que le acompañaban sintieron hambre, cómo entró en la Casa de Dios, en tiempos del Sumo Sacerdote Abiatar, y comió los panes de la presencia, que sólo a los sacerdotes es lícito comer, y dio también a los que estaban con él?». Y les dijo: «El sábado ha sido instituido para el hombre y no el hombre para el sábado. De suerte que el Hijo del hombre también es señor del sábado».
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MI COMENTARIO

Hoy que comienza el Octavario de oración por la unidad de los cristianos, tal vez podríamos dedicarle unos instantes a pensar como verá Dios que estemos alejados y separados los cristianos (católicos, protestantes, anglicanos, ortodoxos…), cómo verá Dios las divisiones, qué tristeza le producirá que nuestros conflictos y nuestras verdades hayan sembrado la división entre sus hijos… unamos pues nuestra voces pidiendo con fe y humildad la unidad.

1. Del evangelio, ¿qué podemos aprender? Los fariseos se enfrentan una y otra vez con Jesús por la celebración del sábado. Por la laxitud con la que los discípulos y el mismo Jesús parecen tener en el respeto de normas. Los fariseos una vez más convierten la ley en un valor absoluto, mucho más allá de las personas, y las leyes no son lo absoluto, Dios es el único absoluto, las nomas nos orientan, nos ayudan a organizarnos, son herramientas útiles, imprescindibles cuando no sabemos como hacer, pero la relación con Dios va más allá de las normas, en la relación con Dios las normas adquieren alma, sin Él, las normas son frías cadenas que impiden vivir en libertad, la ley sin amor es otro tipo de esclavitud.

2. Mientras los fariseos hacen una interpretación literal y rigorista de la Ley, Jesús introduce un criterio de discernimiento cargado de novedad recurriendo como buen Maestro a la misma Escritura para presentar sus argumentos. El criterio de discernimiento, que utiliza Jesús para actualizar en su tiempo el mandato del cumplimiento del sábado es el mismo ser humano, su dignidad, la defensa de su vida, su integridad, su propio bien, la fraternidad universal. No hay ley de Dios que sea verdaderamente divina y pretenda atentar contra la vida o la dignidad del hombre y la mujer.

3. Por supuesto que tenemos que cumplir las normas, leyes eclesiales, civiles, sociales, siempre y cuando sean conforme a la ley de Dios y a la dignidad de la persona humana. Pero tenemos que dar poner a Dios por encima de todo y preguntarle siempre cómo podemos cumplir esas normas para que le sean agradables y nos ayuden a ser mejores personas humanas, libres y entregadas al bien de los demás.

Revisemos nuestra vida a la luz del evangelio. Pongamos primero a Dios y el resto nos vendrá por añadidura. Les mando la bendición de Dios, P. Antonio Rivero, L.C.

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