Evangelio 17 Julio | Misericordia quiero y no sacrificio

Viernes, 17 de julio

RESUMEN DEL EVANGELIO DEL VIERNES 17 DE JULIO
MATEO 12, 1-8: En aquel tiempo, Jesús cruzaba por los sembrados un sábado. Y sus discípulos sintieron hambre y se pusieron a arrancar espigas y a comerlas. Al verlo los fariseos, le dijeron: «Mira, tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en sábado». Pero Él les dijo: «¿No habéis leído lo que hizo David cuando sintió hambre él y los que le acompañaban, cómo entró en la Casa de Dios y comieron los panes de la Presencia, que no le era lícito comer a él, ni a sus compañeros, sino sólo a los sacerdotes? ¿Tampoco habéis leído en la Ley que en día de sábado los sacerdotes, en el Templo, quebrantan el sábado sin incurrir en culpa? Pues yo os digo que hay aquí algo mayor que el Templo. Si hubieseis comprendido lo que significa aquello de: ‘Misericordia quiero y no sacrificio’, no condenaríais a los que no tienen culpa. Porque el Hijo del hombre es señor del sábado».
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MI COMENTARIO

¿Soy cristiano de caridad y misericordia…o me he quedado en cumplir fríamente las leyes y normas de la Iglesia, de la sociedad? Es una de las lecciones que Cristo nos quiere dar hoy.

1. Esos fariseos estaban anclados en las leyes de Moisés, y las vivían a rajatabla, externamente para ser visto, y para ganar el aplauso de Dios…pero no tenían caridad en su corazón. ¿Cómo es posible que viendo a alguien con hambre no le permita arrancar una espiga para comer unos gramos, porque es sábado y no se puede trabajar? ¡Es absurdo! Es lo que el papa Francisco llama la insensibilidad, la indiferencia. Si Dios hubiera sido insensible con nosotros, no hubiera mandado a su Hijo al mundo….si los santos hubieran sido insensibles no hubiéramos tenido a un san Francisco de Asís, una santa Teresa de Calcuta, san Damián de Veuster, el apóstol de los leprosos, san Vicente de Paul…y mil santos y santas más.

2. Hoy es día para que cada uno nos metamos en nuestro corazón y ver cómo lo tenemos: ¿frío, rocoso, insensible ante las necesidades de mis hermanos, de la Iglesia, del mundo, de los enfermos y ancianos…..? ¿O tenemos un corazón lleno de ternura, misericordia y bondad? De nada me sirve cumplir todas las normas de la Iglesia, sin caridad…o hacer mil novenas y tener colgados tres escapularios en el cuello o caminar de rodillas a los santuarios. Cero a la izquierda. Fariseo y sin alma. La medida que ahora usemos con nuestros hermanos es la medida que Dios usará con nosotros a la hora de juzgarnos. Yo por eso me quedo tranquilo con la muerte de mi santa madre. Ella siempre estaba atenta a todas las necesidades de la familia, amigos y gentes del pueblo. No le gustaba farolearse, pero ayudaba muchísimo, igual mi fallecido padre, don Hermógenes, de quien aprendí también tanto.

Pidamos esta gracia a Dios: dame un corazón lleno de misericordia y quita mi corazón de piedra. Y hoy hagamos un gesto concreto de caridad con el más necesitado. Así lo haría Cristo. Les mando a cada uno la bendición de Dios, P. Antonio Rivero, L.C.

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