Evangelio 14 Junio |Da al que te pide

LUNES 14 DE JUNIO

RESUMEN DEL EVANGELIO, LUNES 14 DE JUNIO

Mateo 5, 38-42: En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: ‘Ojo por ojo y diente por diente’. Pues yo os digo: no resistáis al mal; antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra: al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica déjale también el manto; y al que te obligue a andar una milla vete con él dos. A quien te pida da, y al que desee que le prestes algo no le vuelvas la espalda».
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MI COMENTARIO

Seguimos en el sermón en la montaña donde Jesús explicaba su programa de vida para quienes quisieran seguirlo. Hoy nos invita a vivir el mandamiento del amor con unos detalles bien concretos.

1. La ley antigua, llamada la ley del talión, decía: “tal cual me ofendieron, tal cual me las pagarán”. Era una ley necesaria en una cultura primitiva, en la que reinaba la venganza sin límite. Cuando fue promulgada, era una ley verdaderamente “progresista”. No debe juzgarse desde la perfección del evangelio. Se trata de una ley que, en cierta medida, está enraizada en el corazón humano: “El que la hace, que la pague”. De cualquier modo, la aplicación al pie de la letra no deja de ser inhumana: “ojo por ojo y diente por diente”. Así lo entendían los mismos judíos y, en lugar de aplicarla al pie de la letra, la conmutaban por sanciones pecuniarias.
2. La revelación de las exigencias del amor al prójimo ha sido, pues, progresiva. De la venganza salvaje pasó Israel a la justicia igualitaria con la ley del talión. De la venganza igualitaria pasa Jesús al perdón, a la renuncia a la venganza. Se trata de un paso gigantesco, teniendo en cuenta el amor al prójimo-enemigo. “Se les ha dicho: ojo por ojo y diente por diente…Pues yo les digo: no hagan resistencia al hombre malo…perdónenlo, hagan el bien, venzan el mal con el bien”.
3. UNA AUTÉNTICA REVOLUCIÓN. Debemos amar a los enemigos, debemos renunciar a la violencia con violencia. Jesús nos invita a superar la ley del desquite puramente natural e instintivo, fruto de la venganza. Por tanto, Jesús nos hace hoy dos llamadas: una a dar una respuesta pacífica al agresor, y la segunda, a la generosidad. Se resumen así: HACER BIEN POR MAL. Humanamente es imposible, pero con la gracia de Dios podemos vivir este amor universal, incluidos los enemigos y con quienes nos hicieron el mal. Jesús no propone la resignación fatalista, sino la no-violencia del amor. Él no aprueba el silencio y la pasividad ante la injusticia. De hecho ha proclamado: “Dichosos los que padecen persecución por la justicia” (Mateo 5, 10). Hoy, como ayer, hacen falta testigos rebosantes de amor al enemigo, defensores valientes de los derechos humanos, aunque en ello les vaya la vida. Ahí están san Óscar Romero en El Salvador, beato Miguel Pro en México, obispos mártires del Este condenados por el comunismo y mártires de España durante la guerra civil. Por no hablar de Luther King y Gandhi, aunque no eran católicos, pero ya vivían lo que Jesús predicó.

Pidamos hoy al Sagrado Corazón que infunda en nuestro corazón la plenitud de su caridad para que podamos vivir esta no-violencia activa, reaccionando con amor y venciendo el mal con el bien (Romanos 12, 21). Saquemos de nuestro pecho la ley del talión, y que Cristo nos meta la ley de la caridad cristiana. Les mando la bendición de Dios, P. Antonio Rivero, L.C.

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