Evangélio 13 Marzo| La transfiguración de Jesús

RESUMEN DEL EVANGELIO, DOMINGO 13 DE MARZO
ANIVERSARIO DE LA ELECCIÓN DEL PAPA FRANCISCO: recemos por él.

Lucas 9, 28-36: En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, Juan y Santiago, y subió al monte a orar. Y sucedió que, mientras oraba, el aspecto de su rostro se mudó, y sus vestidos eran de una blancura fulgurante, y he aquí que conversaban con Él dos hombres, que eran Moisés y Elías; los cuales aparecían en gloria, y hablaban de su partida, que iba a cumplir en Jerusalén.

Pedro y sus compañeros estaban cargados de sueño, pero permanecían despiertos, y vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con Él. Y sucedió que, al separarse ellos de Él, dijo Pedro a Jesús: «Maestro, bueno es estarnos aquí. Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías», sin saber lo que decía. Estaba diciendo estas cosas cuando se formó una nube y los cubrió con su sombra; y al entrar en la nube, se llenaron de temor. Y vino una voz desde la nube, que decía: «Este es mi Hijo, mi Elegido; escuchadle». Y cuando la voz hubo sonado, se encontró Jesús solo. Ellos callaron y, por aquellos días, no dijeron a nadie nada de lo que habían visto.
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MI COMENTARIO

¿A qué nos invita este evangelio de la Transfiguración de Jesús en el monte Tabor?

Toda nuestra vida es subir montes. Basta leer la Biblia y continuamente nos topamos con montes. El monte es lugar donde Dios quiere manifestarse, manifestar su voz, su mensaje, su aliento, su reprimenda. Por tanto, lugar del encuentro de Dios con el hombre. Repasemos los montes más importantes que tendremos que ir subiendo durante toda nuestra vida:

1. El Monte Sinaí o monte Horeb, donde Dios nos regaló sus mandamientos e hizo una Alianza con Moisés y con cada uno de nosotros. Los mandamientos son la brújula para no equivocarnos en el camino de la vida. Repasemos todos los días el Decálogo, para no extraviarnos y llevar una vida santa. Subamos con frecuencia este monte para no olvidarnos de nuestros deberes con Dios, con los demás y con nosotros mismos, resumidos en los diez mandamientos de la Ley de Dios.
2. El Monte Tabor, es el monte de los consuelos de Dios. Hoy hemos leído este evangelio, donde Jesús se transfigura y les da ánimo a los tres discípulos íntimos: Pedro, Santiago y Juan, para que se acuerden de Él en el momento de la cruz y dificultades. También nosotros hemos experimentado o estamos experimentando en nuestra vida este monte Tabor, el monte del consuelo de Dios. Ahí, en el Tabor, Dios Padre nos da esta consigna: “Escuchen a mi Hijo”. Y después de hacer esta experiencia de intimidad con Jesús, nos pide que bajemos al llano para contar a los demás esta experiencia, para que también se alegren con nosotros. Sí, bajar a la llanura de la familia, de los amigos, del trabajo, de la comunidad parroquial. Que nadie se prive de escuchar nuestro encuentro con el Señor. Hoy día podríamos decir que este monte Tabor lo podemos subir cada día cuando vivimos la santa Misa o Eucaristía. Allí el Señor se transfigura en ese trozo de pan, que ya no es pan, sino su Cuerpo sacratísimo y su Sangre bendita, su Alma y su Divinidad. Ahí sacamos la fuerza y el consuelo para vivir el día a día.
3. El Monte Calvario es el monte donde subimos con Cristo a la cruz. Es el monte que vivimos también en nuestra vida, cuando sufrimos y tenemos dificultades de todo tipo: enfermedades físicas, dolores morales, psicológicos, incomprensiones, calumnias, despidos, etc. ¿Qué hacer en esos momentos? Unir nuestros dolores a los dolores de Cristo y de la Virgen, para reparar nuestros pecados y echar una mano al Señor en la obra de la Redención de la humanidad.

Hay otros montes, que no podemos comentar ahora: el monte del sermón de la montaña, el monte de la Ascensión, y otros más. Leamos la Biblia. ¿Qué monte estás tú subiendo ahora? Súbelo con Cristo. Les deseo un feliz domingo, y les mando la bendición de Dios, P. Antonio Rivero, L.C.

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