Evangelio 13 Agosto |¿Cuántas veces tengo que perdonar?

13 de agosto

RESUMEN DEL EVANGELIO, JUEVES 13 DE AGOSTO
Mateo 18, 21-29,1: En aquel tiempo, Pedro preguntó a Jesús: «Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?». Dícele Jesús: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por eso el Reino de los Cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos. Al empezar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía 10.000 talentos. Como no tenía con qué pagar, ordenó el señor que fuese vendido él, su mujer y sus hijos y todo cuanto tenía, y que se le pagase. Entonces el siervo se echó a sus pies, y postrado le decía: «Ten paciencia conmigo, que todo te lo pagaré». Movido a compasión el señor de aquel siervo, le dejó en libertad y le perdonó la deuda.

»Al salir de allí aquel siervo se encontró con uno de sus compañeros, que le debía cien denarios; le agarró y, ahogándole, le decía: «Paga lo que debes». Su compañero, cayendo a sus pies, le suplicaba: «Ten paciencia conmigo, que ya te pagaré». Pero él no quiso, sino que fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase lo que debía. Al ver sus compañeros lo ocurrido, se entristecieron mucho, y fueron a contar a su señor todo lo sucedido. Su señor entonces le mandó llamar y le dijo: «Siervo malvado, yo te perdoné a ti toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también compadecerte de tu compañero, del mismo modo que yo me compadecí de ti?». Y encolerizado su señor, le entregó a los verdugos hasta que pagase todo lo que le debía. Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáis de corazón cada uno a vuestro hermano».

Y sucedió que, cuando acabó Jesús estos discursos, partió de Galilea y fue a la región de Judea, al otro lado del Jordán.
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MI COMENTARIO

Cristo nos invita hoy al perdón. Y a un perdón sin límites, siempre, a todos y de todo.

1. Ayer era la corrección fraterna, hoy el perdón. Pedro quería poner lógicamente un límite al perdón. Y Jesús, gran pedagogo, nos da una lección impresionante con esa parábola que nos narra. El contraste sirve para destacar el perdón que Dios concede y la mezquindad de nuestro corazón, porque nos cuesta perdonar una insignificancia. Lo propio de Dios es perdonar. Lo mismo debemos hacer nosotros, seguidores de Jesús. La advertencia es clara: “lo mismo hará con ustedes mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano”.
2. El perdón es el núcleo del Cristianismo. Antes de Cristo el perdón y el perdonar era una debilidad. Y la venganza, una virtud. Basta leer la Odisea y la Ilíada de Homero, y otros autores grecolatinos. El perdón nos lo trajo Cristo del cielo y nos lo regaló el día de nuestro bautismo, cuando nos infundió la virtud teologal de la caridad.
3. Les dejo unas preguntas con su respuesta a este respecto:
a) Quién debe perdonar: cada uno de los cristianos y bautizados.
b) A quién debemos perdonar: a todos los que nos ofendan.
c) Por qué debemos perdonar: porque somos cristianos y porque Dios nos lo pide y Él nos perdonado muchísimas veces.
d) Para qué debemos perdonar: para que Dios también nos perdone.
e) Cuántas veces debemos perdonar: siempre, siempre, siempre.
f) A quién debemos imitar en el perdón: a Jesús, a san Esteban, al beato padre Pro, a santa María Goretti…y a tantos cristianos de los primeros siglos, cuando eran arrojados a las fieras y torturados, y de nuestros últimos siglos, víctimas de los gobiernos totalitarios, tiranos.

Hoy al rezar el padrenuestro, detengámonos en eso que decimos: “perdona nuestros pecados, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden”. Hoy toma el teléfono, escribe un mensaje a alguien que sabes que te ha ofendido o que te ha ofendido: pide perdón y ofrécele el perdón. Habrás crecido un centímetro en tu corazón cristiano. Les mando a cada uno la bendición de Dios, P. Antonio Rivero, L.C.

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