Evangelio 13 Abril| Tienen que renacer de lo Alto

MARTES 13 DE ABRIL

RESUMEN DEL EVANGELIO, MARTES 13 DE ABRIL
Juan 3, 11-15: En aquel tiempo, Jesús dijo a Nicodemo: «No te asombres de que te haya dicho: ‘Tenéis que nacer de lo alto’. El viento sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que nace del Espíritu». Respondió Nicodemo: «¿Cómo puede ser eso?». Jesús le respondió: «Tú eres maestro en Israel y ¿no sabes estas cosas? En verdad, en verdad te digo: nosotros hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero vosotros no aceptáis nuestro testimonio. Si al deciros cosas de la tierra, no creéis, ¿cómo vais a creer si os digo cosas del cielo? Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea tenga por él vida eterna».
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MI COMENTARIO

En el bautismo recibimos la luz de la fe, para poder caminar por la vida con los pies en la tierra, pero con los ojos en el cielo.

1. Con afirmaciones cada vez más profundas, Jesús va conduciendo a este maestro Nicodemo -y a nosotros, claro- a un conocimiento mejor de lo que significa creer en Él. Un conocimiento que no es fruto de mi esfuerzo personal, sino de una gracia que viene de arriba, inspiración del Espíritu Santo. Jesús se queja de la poca fe de los sabios de Israel, representados por Nicodemo. Nicodemo en cierto modo hace de “portavoz” de esos sabios judíos. Por eso le dijo a Jesús: “Nosotros sabemos…”. Algunos son muy sabios en las cosas de aquí abajo (campo político, social, económico e incluso religioso…) y unos ignorantes en las cosas de arriba, las que más valen la pena.

2. Esta Pascua es una invitación para conocer más y mejor a Cristo en toda la hondura de su misterio, no sólo como profeta o taumaturgo, sino como el que ha bajado de Dios y, después de su muerte en la cruz, sube de nuevo al cielo. Los que sepan ver y creer en Jesús levantado en la cruz y glorificado en la gloria, tendrán vida eterna. Pero sin el don de la fe, recibida en el bautismo, es imposible entender los misterios de Cristo.

3. Gracias al bautismo, al que Jesús invita a Nicodemo, tenemos la luz de la fe para poder entender a Dios y a su enviado, Jesús. Sin esta luz de la fe, vivimos en la oscuridad o en la penumbra. Y de ahí al ateísmo, a la indiferencia, al agnosticismo…es un paso. Con esta luz de la fe entenderemos también el misterio de la Iglesia, el misterio del dolor y de las sorpresas que nos da la vida. Con esta luz de la fe, los papás de familia sabrán educar muy bien a sus hijos en la doctrina. Desde la fe los ministros de Dios podrán iluminar la vida de sus feligreses, los catequistas podrán explicar muy bien la doctrina católica a los niños. Con esta luz de la fe, recibida en el bautismo, todos los campos de la vida se iluminan: el campo político, social, económico, educativo. Cristo no ha venido a destruir lo humano, sino a elevar lo humano y darle sentido de trascendencia. Y esto se logra con el don y la luz de la fe, recibida en el bautismo. ¡Gracias, Señor, por el don del bautismo!

Díganme ustedes si no es importante que meditemos en esta semana en el sacramento del bautismo donde Dios nos dio la luz de la fe, nos limpió con el agua purificadora, nos cubrió nuestra desnudez con la vestidura nueva de la gracia. ¿Entendió Nicodemo este misterio del bautismo? ¿Estamos entendiendo nosotros este misterio del bautismo? Pidamos esta gracia a la Virgen Santísima, la mujer nueva, la llena de gracia, la que caminó en el claroscuro de la fe, pero firme en su esperanza y el corazón lleno de amor. Les mando a cada uno la bendición de Dios, P. Antonio Rivero, L.C.

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