Evangelio 12 Junio |Arráncalo y arrojalo lejos de ti

Viernes 12 de junio

RESUMEN EVANGELIO VIERNES 12 DE JUNIO, MATEO 5, 27-32:
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: ‘No cometerás adulterio’. Pues yo os digo: Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón. Si, pues, tu ojo derecho te es ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea arrojado a la gehenna. Y si tu mano derecha te es ocasión de pecado, córtatela y arrójala de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo vaya a la gehenna.

»También se dijo: ‘El que repudie a su mujer, que le dé acta de divorcio’. Pues yo os digo: Todo el que repudia a su mujer, excepto el caso de fornicación, la hace ser adúltera; y el que se case con una repudiada, comete adulterio».
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MI COMENTARIO

Dignidad del matrimonio y fidelidad conyugal.

1. ¡Es grande y dignísimo el matrimonio, es decir, la unión de un hombre y una mujer, para amarse y engendrar hijos, formando una familia! Es una vocación dada por Dios a muchos hombres y mujeres. Y para el cristiano, casado en Cristo y en la Iglesia, el matrimonio es un camino de santificación.
2. Ahora bien, Jesús nos pone también aquí los peligros que los casados encontrarán en su camino. Hoy nos llama la atención sobre el adulterio, no sólo el físico, sino el adulterio del corazón. A esto lo llamamos castidad matrimonial, que comienza en el corazón, en los deseos más hondos, en los sentimientos. Cristo apela a la limpieza del corazón y no sólo del cuerpo, como pedía la ley de Moisés. Los pecados de deseo son verdaderos pecados. Y no sólo los referentes al sexo; también las ambiciones de poder, de riqueza, de venganza, las envidias, los desprecios secretos, los juicios temerarios. ¡Cuánto pecado sin reconocer duerme en nuestro inconsciente! Los pecados de deseo esclavizan por ser un hambre no satisfecha. El mejor camino para arrancar los deseos pecaminosos que turban el corazón es mentalizarse de que esos deseos no nos llevan a la felicidad auténtica, a la paz interior.
3. El otro punto que Jesús toca es el divorcio. Afirma la indisolubilidad de la unión matrimonial. Es el plan de Dios desde el inicio: el amor de un hombre y una mujer hasta que la muerte los separe. Pero hay otro tipo de divorcio, el psicológico, que causa mucho daño. El divorcio legal no es más que el resultado del divorcio psicológico que se va gestando lenta pero fatalmente día a día: peleas, distanciamiento, dejarse de hablar, insultos…son el camino de este divorcio psicológico que desembocará en el divorcio legal. Tristemente.

Pidamos hoy por los matrimonios, para que cuiden este hermoso sacramento con gestos continuos de ternura y expresiones de afecto, con una convivencia inquebrantable, con un diálogo a corazón abierto, con la oración como corresponde a su condición de “iglesia doméstica”: “Familia que reza unida, vive unida”, siempre que la oración sea auténtica y no vacía. Compartamos amistosamente con otros matrimonios que están en sintonía, nutrir la relación con los diversos medios de formación que están a nuestro alcance. ¡Salvemos los matrimonios! Necesitamos ver en los matrimonios la fidelidad de Dios con su pueblo. Les mando a cada uno la bendición de Dios, P. Antonio Rivero, L.C.

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