Evangelio 11 Agosto |Si no hacéis como niños no entrareis en el reino de los cielos

Martes 11 de agosto

RESUMEN DEL EVANGELIO DE HOY, MARTES 11 DE AGOSTO
SANTA CLARA DE ASÍS (1193-1253), MODELO DE POBREZA Y AUSTERIDAD QUE SIGUIÓ A SAN FRANCISCO DE ASÍS. FUNDÓ LA SEGUNDA ORDEN FRANCISCANA O DE HERMANAS CLARISAS

Mateo 18, 1-5. 10. 12-14: En una ocasión, los discípulos preguntaron a Jesús: «¿Quién es, pues, el mayor en el Reino de los Cielos?». Él llamó a un niño, le puso en medio de ellos y dijo: «Yo os aseguro: si no cambiáis y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los Cielos. Así pues, quien se haga pequeño como este niño, ése es el mayor en el Reino de los Cielos. Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe. Guardaos de menospreciar a uno de estos pequeños; porque yo os digo que sus ángeles, en los cielos, ven continuamente el rostro de mi Padre que está en los cielos. ¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se le descarría una de ellas, ¿no dejará en los montes las noventa y nueve, para ir en busca de la descarriada? Y si llega a encontrarla, os digo de verdad que tiene más alegría por ella que por las noventa y nueve no descarriadas. De la misma manera, no es voluntad de vuestro Padre celestial que se pierda uno solo de estos pequeños».
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MI COMENTARIO

¿Quién es el más grande en el Reino de los cielos?

1. Si preguntamos por ahí por la calle o en los medios de comunicación social en televisión, en entrevista, quiénes son los grandes de este mundo, ¿qué respuestas escucharíamos? Los grandes de este mundo son los artistas, los famosos y líderes, los ricos y millonarios, los Premio Nobel, los sabios, los que tienen cargos vistosos y sonoros.
2. Si preguntamos a Cristo hoy, nos responde: el más grande en el Reino de los cielos es el humilde, el que se hace como niño. Es decir, hacerse como niños es cambiar de actitud, ser sencillos, de corazón abierto y transparente, no demasiado calculadores, ni llenos de sí mismos, confiados en Dios, como el niño confiado en los brazos de sus papás.
3. Ahora miremos a santa Clara, ejemplo de esta lección que hoy Cristo nos invita a practicar. Ella es humilde planta del bienaventurado padre Francisco de Asís. Tuvo que dejar su vida noble, de alcurnia, adinerada y famosa. Dejó su casa y cambió sus relumbrantes vestiduras por un sayal tosco, semejante al de los frailes que seguían a Francisco; trocó el cinturón adornado con joyas por un nudoso cordón, y cuando Francisco de Asís cortó su rubio cabello entró a formar parte de la Orden de los Hermanos Menores. Clara prometió obedecer a san Francisco en todo. Cuando sus familiares descubrieron su huida y paradero fueron a buscarla al convento. Tras la negativa rotunda de Clara a regresar a su casa, se trasladó a la iglesia de San Ángel de Panzo, donde residían unas mujeres piadosas, que llevaban vida de penitentes.

Y como santa Clara, son muchas las chicas y chicos que se consagran a Cristo, siguiendo una vida de austeridad y humildad, siguiendo el ejemplo de Cristo pobre, casto y obediente. Para no ir más lejos: este viernes, 8 novicios de mi congregación aquí en el Noviciado de Monterrey harán sus primeros votos religiosos. Les pido su oración por ellos. Y aprendamos la lección: si queremos ser grandes en el Reino de los cielos, seamos aquí humildes servidores de todos, allá donde estamos. Les mando a cada uno de ustedes la bendición de Dios, P. Antonio Rivero, L.C.

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