Evangelio 10 Febrero|Y los que tocaban a Jesús quedaban curados

10 DE FEBRERO

RESUMEN EVANGELIO LUNES 10 DE FEBRERO, SANTA ESCOLÁSTICA, HERMANA DE SAN BENITO, Y SAN JOSÉ SÁNCHEZ DEL RÍO

MARCOS 6, 53-56: En aquel tiempo, cuando Jesús y sus discípulos hubieron terminado la travesía, llegaron a tierra en Genesaret y atracaron. Apenas desembarcaron, le reconocieron en seguida, recorrieron toda aquella región y comenzaron a traer a los enfermos en camillas adonde oían que Él estaba. Y dondequiera que entraba, en pueblos, ciudades o aldeas, colocaban a los enfermos en las plazas y le pedían que les dejara tocar la orla de su manto; y cuantos la tocaron quedaban salvados.
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MI COMENTARIO

“Tocar” a Jesús en la oración con fe.

1. ¡Cuántos enfermos acudían a Jesús, pues le reconocían como Médico! Le buscaban con fe y confianza y le presentaban sus enfermedades y dolencias. ¡Hasta se quedaban sin comer por encontrarse con Cristo! Y, a quienes tocaban a Jesús con la fe y la confianza quedaban curados.
2. Nosotros, quien más quien menos también tiene heridas del pasado o del presente: heridas familiares, afectivas, laborales, ministeriales. Sin duda alguna que hay doctores que nos pueden echar una mano y que valoramos: psicólogos, psiquiatras, amigos. Pero no dejemos al Doctor de los doctores, a Cristo. Basta abrir el evangelio para darnos cuenta de su bondad y ternura con los enfermos y atribulados. En la oración nos presentamos conscientes de nuestras debilidades y dolencias, pero a la vez llenos de fe porque estamos ante el único que nos puede curar de raíz, el que puede devolvernos la vida, dar un sentido profundo y nuevo a nuestra existencia, a nuestra soledad y tristeza. Presentamos nuestra vida ante Él, nuestra debilidad, enfermedad, con fe y confianza para que Él nos cure.
3. La oración nunca puede ser curiosidad o rutina. No es una actividad para llenarme de ideas o repetir fórmulas aprendidas de memoria. Esto sería como empujar y estrujar a Jesús, como aquel grupo que lo seguía en el evangelio. Con nuestra fe, confianza y humildad tocamos a Jesús y de Jesús saldrá la fuerza necesaria que nos curará, como le pasó a aquella mujer hemorroísa del evangelio.

Pidamos hoy la intercesión de santa Escolástica, hermana de san Benito, que tocó a Cristo con su humildad profunda. Y hoy también celebramos al niño que murió mártir en la guerra cristera aquí en México, llamado José Sánchez del Río, de Sahuayo (Michoacán) chico valiente que prefirió dar la vida gritando “¡Viva Cristo Rey, viva la Virgen de Guadalupe!” que escupir y renegar de su fe. Era el año 1928. Mando a cada uno de ustedes la bendición de Dios, y les deseo una feliz semana. P. Antonio Rivero, L.C.

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