Evangelio del Día

 

 

Evangélio 6 Mayo |El que come mi carne y bebé mi sangre permanece en mi y yo en él

RESUMEN DEL EVANGELIO, VIERNES 6 DE MAYO

Juan 6, 52-59: En aquel tiempo, los judíos se pusieron a discutir entre sí y decían: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?». Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él. Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron vuestros padres, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre». Esto lo dijo enseñando en la sinagoga, en Cafarnaúm.
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MI COMENTARIO

1. En el final del discurso de Jesús sobre el Pan de la vida, el tema es ya claramente “eucarístico”. Antes hablaba de la fe: de ver y creer en el Enviado de Dios. Ahora habla de COMER Y BEBER la carne y la sangre que Jesús va a dar para la vida del mundo en la cruz, pero también en la Eucaristía, porque ha querido que la comunidad celebre este memorial de la cruz.

2. Ahora, la dificultad que tienen los oyentes es típicamente eucarística: “¿cómo puede éste darnos a comer su carne?”. Antes había sido cristológica: “¿cómo dice éste que ha bajado del cielo?”. El fruto de comer y beber a Cristo es el mismo que el de creer en él: participar de su vida divina. Antes había dicho: “El que cree, tiene vida eterna”. Ahora: “el que come este pan vivirá para siempre”.

3. Este discurso nos invita a pensar si nuestra celebración de la Eucaristía produce en nosotros esos efectos que aquí narra Jesús: nos hace más fuertes en la fe y en la lucha contra el mal, y después nos transforma en él, comunicándonos su vida divina, su salud, su fortaleza.

Ante la Eucaristía:

1. Creo, Señor.
2. Gracias, Señor.
3. Después de recibirte en la comunión, quiero hacerme Eucaristía para mis hermanos, es decir, pan que se parte, se reparte y se comparte, hecho caridad, respeto, bondad. Así hizo Cristo y así hicieron los santos y santas.

Les mando la bendición de Dios, P. Antonio Rivero, L.C.

Pbro.Antonio Rivero, L.C.