RESUMEN DEL EVANGELIO, VIERNES 28 DE ENERO
MEMORIA DE SANTO TOMÁS DE AQUINO (s. XIII), FRAILE, TEÓLOGO Y FILÓSOFO CATÓLICO DOCTOR DE LA IGLESIA, PERTENECIENTE A LA ORDEN DE PREDICADORES, LOS DOMINICOS, A QUIENES FELICITO DESDE AQUÍ EN ESTE DÍA DE SU GRAN DOCTOR Y MAESTRO.
es considerado el principal representante de la enseñanza escolástica y una de las mayores figuras de la teología sistemática. En este día de santo Tomás de Aquino festejamos a todos los profesores, pues él es el patrono de las escuelas y de la educación.
Marcos 4, 26-34: evangelio que hoy podemos aplicar perfectamente a santo Tomás de Aquino.
Y decía: «El Reino de Dios es como un hombre que echa la semilla en la tierra:
sea que duerma o se levante, de noche y de día, la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo.
La tierra por sí misma produce primero un tallo, luego una espiga, y al fin grano abundante en la espiga.
Cuando el fruto está a punto, él aplica en seguida la hoz, porque ha llegado el tiempo de la cosecha».
También decía: «¿Con qué podríamos comparar el Reino de Dios? ¿Qué parábola nos servirá para representarlo?
Se parece a un grano de mostaza. Cuando se la siembra, es la más pequeña de todas las semillas de la tierra,
pero, una vez sembrada, crece y llega a ser la más grande de todas las hortalizas, y extiende tanto sus ramas que los pájaros del cielo se cobijan a su sombra».
Y con muchas parábolas como estas les anunciaba la Palabra, en la medida en que ellos podían comprender.
No les hablaba sino en parábolas, pero a sus propios discípulos, en privado, les explicaba todo.
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MI COMENTARIO
1. Otras dos parábolas tomadas de la vida del campo y, de nuevo, con el protagonismo de la semilla, que es el Reino de Dios. Semilla que Dios siembra, cae en la tierra de nuestra alma, y cada uno de nosotros riega, cuida, abona. Semilla que crecerá sin que nos demos cuenta, porque tiene una fuerza misteriosa que a pesar de los obstáculos, puede dar frutos, si no se lo impedimos con nuestra terquedad, descuido. Cada uno de nosotros, como buenos campesinos debemos arar, limpiar y regar esa semilla. Pero aquí Jesús quiere subrayar la fuerza intrínseca de la gracia y de la intervención de Dios. El protagonista de la parábola no es el labrador o campesino, ni el terreno bueno o mal, sino la semilla. La otra comparación es la de la mostaza, la más pequeña de las simientes, pero que llegar a ser un arbusto notable. De nuevo, la desproporción entre los medio humanos y la fuerza de Dios.
2. Apliquemos esto a santo Tomás de Aquino, cuya memoria hoy celebramos. Dios sembró en él semilla de fe y de inteligencia. ¿Qué hizo santo Tomás de Aquino? ¿Se durmió? ¿Dejó todo a Dios? No. Supo regar, abonar, cuidar esa semilla y su pensamiento, movido por un auténtico amor a la Verdad, se caracteriza por un espíritu acucioso y penetrante. Su obra sentó las bases de lo que hoy entendemos como ciencia teológica o teología sistemática, marcando para siempre el derrotero que seguiría el diálogo entre la fe y la razón, el creer y el saber, entre teología y filosofía. Y sus escritos se convirtieron en árboles frondosos que han dado fruto abundante, tanto en filosofía como en teología. ¡Cuántos pensadores, filósofos y teólogos, anidan a su sombra! ¡Qué gran deuda tiene la Iglesia con este gran doctor de la Iglesia! Lástima que murió temprano, a los 49 años. ¿Qué no hubiera escrito, si hubiera vivido más? Cierta tradición afirma que Jesucristo se le apareció al santo y le dijo: «Tomás, has hablado bien de mí. ¿Qué quieres a cambio?» A lo que Santo Tomás respondió: «Señor: lo único que yo quiero es amarte, amarte mucho, y agradarte cada vez más». ¡Qué ejemplo!
Aprendamos de santo Tomás a regar, abonar, cuidar la semilla que Dios siembra a diario en nuestra alma para que demos frutos de virtudes, para gloria de Dios y edificación de nuestros hermanos. ¡Felicidades a todos los maestros y profesores en este día! Les mando la bendición de Dios, P. Antonio Rivero, L.C.