Evangélio 27 Enero|Seamos luz para el ciego..

RESUMEN DEL EVANGELIO, JUEVES 27 DE ENERO

Marcos 4, 21-25: Cristo es la Luz del mundo…y el cristiano debe llevar esa Luz de Cristo por todas partes. Otra vez Cristo nos sorprende con otra imagen: LA LUZ.

En aquel tiempo, Jesús decía a la gente: «¿Acaso se trae la lámpara para ponerla debajo del celemín o debajo del lecho? ¿No es para ponerla sobre el candelero? Pues nada hay oculto si no es para que sea manifestado; nada ha sucedido en secreto, sino para que venga a ser descubierto. Quien tenga oídos para oír, que oiga».

Les decía también: «Atended a lo que escucháis. Con la medida con que midáis, se os medirá y aun con creces. Porque al que tiene se le dará, y al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará».
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MI COMENTARIO

1. ¿Qué hace la luz? Ilumina, calienta, da seguridad en medio de la oscuridad, nos hace ver la suciedad en una habitación o la belleza de las flores y de las montañas y mares. ¡Cuántas zonas hay oscuras en nuestro mundo, en nuestra sociedad! El pecado es oscuridad: mentiras, injusticias, atropellos, infidelidades, abusos, egoísmo, etc. ¡Cuántos pecados y atropellos se hacen en la oscuridad!
2. ¿Qué debemos hacer ante tanta oscuridad? Acudir a Cristo y dejarnos iluminar por él todos los días. Cristo se definió como la Luz del mundo. Cada vez que tomamos los evangelios, nos dejamos iluminar por la luz de Cristo. Cada vez que estamos en una capilla o iglesia rezando, nos dejamos penetrar por la luz de Cristo. Cada vez que recibimos un buen consejo o aliento, es la luz de Cristo la que entra en nuestra alma. Cada vez que nos confesamos, la luz de Cristo ilumina y limpia nuestra conciencia. Dejemos entrar la luz de Cristo en nuestra vida. Que penetre nuestra mente, nuestra conciencia, nuestro corazón, nuestros sentimientos. Así irradiaremos la luz de Cristo por doquier.
3. Y después viene el compromiso:
a) Cuidar esa luz porque hay vientos desatados que quieren robarnos y opacar esa luz de Cristo que habita en nuestra alma.
b) Llevar esa luz de Cristo con nuestro ejemplo y palabra a nuestro alrededor. Primero en nuestra casa, después entre los amigos, en la comunidad parroquial, en los grupos y movimientos. Ser portadores de la luz llevando la verdad, la alegría, la donación, la justicia, el perdón.
c) Nunca escondamos esa luz, por vergüenza o miedo. La luz de Cristo es para que brille por todas partes. Si hemos llevado la luz de Cristo, él nos reconocerá cuando nos presentemos ante él el día del juicio. Cristo es luz. El demonio es oscuridad.

Pidamos la intercesión de la santa que hoy celebramos: santa Ángela Mérici, fundadora de las Ursulinas en el siglo XVI. Tomó el hábito de la Tercera Orden Franciscana y reunió un grupo de jóvenes para instruirlas en las obras de caridad. Ella llevó la luz de Cristo con su congregación, dedicadas a la enseñanza y a la caridad. Les mando a cada uno la bendición de Dios, P. Antonio Rivero, L.C.

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