Evangelio 29 Octubre | Jesús tomo de la mano al enfermo y lo curó

RESUMEN DEL EVANGELIO, VIERNES 29 DE OCTUBRE
Lucas 14, 1-6: Un sábado, Jesús fue a casa de uno de los jefes de los fariseos para comer, ellos le estaban observando. Había allí, delante de Él, un hombre hidrópico. Entonces preguntó Jesús a los legistas y a los fariseos: «¿Es lícito curar en sábado, o no?». Pero ellos se callaron. Entonces le tomó, le curó, y le despidió. Y a ellos les dijo: «¿A quién de vosotros se le cae un hijo o un buey a un pozo en día de sábado y no lo saca al momento?». Y no pudieron replicar a esto.
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MI COMENTARIO

Oración y caridad.

1. Jesús no hacía acepción de personas, sin embargo tenía una clara predilección hacia los más pobres y necesitados. Su Amor tan grande, que le hacía estar disponible para todos, le llevaba a estar especialmente disponible para aquellos de los que nadie se acuerda. Así es el Corazón de Cristo, un Corazón que sólo sabe amar. Y hoy cura en sábado a un enfermo de hidropesía (acumulación anormal de líquido en el organismo que causa una hinchazón generalizada). Mientras que los fariseos –ciegos– sólo veían el incumplimiento formal de una ley y el cuestionamiento de su autoridad moral, Jesús veía la necesidad de un hombre enfermo. Una mirada era de juicio, la otra era de compasión y misericordia. Es emocionante descubrir cómo, a lo largo de las páginas evangélicas, Cristo ve precisamente lo que muchos no ven. Él se fija en los que –en palabras del papa Francisco– son descartados de la sociedad, abandonados, dejados de lado. Estos siempre encontrarán un hueco en su Corazón.

2. No sabemos cómo ni por qué se coló ese enfermo en la casa de aquel distinguido fariseo. Pero, ciertamente, le robó a Jesús el Corazón. Y por eso el Señor, sin que le importara desairar al ilustre anfitrión, sin inquietarse por tiempos ni lugares, se para ante la necesidad de un hombre. Todos los comensales le estaban mirando, espiando sus movimientos, al acecho para cazarle en sus palabras y acciones. Pero eso a Cristo no le importa en absoluto cuando ve a un hombre en necesidad. Para Él eso es lo único importante. Porque Jesús sólo sabía amar.

3. ¿A qué nos invita hoy a Jesús? Sí, tenemos que rezar y cumplir las normas y leyes divinas, eclesiales y sociales. Pero la oración y el cumplimiento de la ley nos debe llevar a la caridad con el prójimo, de lo contrario no es auténtica oración y cumplimiento de la ley. Sería muy triste que dejáramos de atender a una persona necesitada que clamara bondad a nuestra puerta pidiendo una ayuda o favor urgente. “Al final de la vida seremos juzgados del amor”, nos dijo el místico san Juan de la Cruz, en el siglo XVI. Y san Pablo nos dice en la primera carta a los corintios capítulo 13: “ Si no tenemos caridad, de nada sirve, nada somos”.

Que hoy sea un día especial de caridad con nuestros hermanos, familiares, amigos, conocidos y con quienes pasen a nuestro lado. Les mando la bendición de Dios, P. Antonio Rivero, L.C.

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