Evangelio 20 Agosto | Llega el esposo ,salid a recibirlo

RESUMEN DEL EVANGELIO, VIERNES 20 DE AGOSTO
SAN BERNARDO, ABAD Y DOCTOR DE LA IGLESIA, SIGLO XII
Mateo 22, 34-40:En aquel tiempo, cuando los fariseos se enteraron de que Jesús había tapado la boca a los saduceos, se reunieron en grupo, y uno de ellos le preguntó con ánimo de ponerle a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento mayor de la Ley?». Él le dijo: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Éste es el mayor y el primer mandamiento. El segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas».
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MI COMENTARIO
San Bernardo nos da una lección hermosa sobre este evangelio, pues veía todo en clave de amor: amor a Dios en Cristo y amor al prójimo. Quien dice que ama a Dios y no ama al prójimo, es un mentiroso, nos dice san Juan en su carta (1 Juan 4, 20). ¡Qué bien sabe responder Cristo a la pregunta de este saduceo! Muchos de ellos pensaban que cumpliendo las 600 leyes ya tenían asegurada la salvación. Pero no amaban a Dios ni al prójimo. Hoy queda claro:
1. Amo a Dios: cuando rezo, cuando voy a misa, cuando le adoro y le agradezco lo que me da, cuando le ofrezco mis sufrimientos, cuando medito las Sagradas Escrituras, cuando soy fiel a los compromisos de mi propio estado.
2. Amo al prójimo: cuando sé perdonarlo, tener paciencia, ser bondadoso y generoso con los necesitados, cuando hablo bien de todos, cuando no tengo envidia ni rencores. Repasemos hoy el himno de la caridad que san Pablo nos dejó en la primera carta a los corintios, capítulo 13.
La preeminencia del amor
1Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe.
2Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy.
3Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.
4El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece;
5no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor;
6no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.
7Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
8El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará.
Pidamos hoy a Jesucristo que ponga en nuestro pecho su corazón para que amemos como Él. Les mando la bendición de Dios, P. Antonio Rivero, L.C.

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