Evangelio 9 Julio | El espíritu hablara en ustedes

VIERNES 9 DE JULIO

RESUMEN DEL EVANGELIO, VIERNES 9 DE JULIO

Mateo 10, 16-23: En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Mirad que yo os envío como ovejas en medio de lobos. Sed, pues, prudentes como las serpientes, y sencillos como las palomas. Guardaos de los hombres, porque os entregarán a los tribunales y os azotarán en sus sinagogas; y por mi causa seréis llevados ante gobernadores y reyes, para que deis testimonio ante ellos y ante los gentiles. Mas cuando os entreguen, no os preocupéis de cómo o qué vais a hablar. Lo que tengáis que hablar se os comunicará en aquel momento. Porque no seréis vosotros los que hablaréis, sino el Espíritu de vuestro Padre el que hablará en vosotros.

Entregará a la muerte hermano a hermano y padre a hijo; se levantarán hijos contra padres y los matarán. Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará. Cuando os persigan en una ciudad huid a otra, y si también en ésta os persiguen, marchaos a otra. Yo os aseguro: no acabaréis de recorrer las ciudades de Israel antes que venga el Hijo del hombre».
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MI COMENTARIO

Seguimos en el discurso misionero de Jesús. No es nada halagüeño y fácil lo que Jesucristo nos dice a sus seguidores. Él no esconde las dificultades que tendremos que sufrir por ser sus discípulos.

1. Sabemos que no han faltado persecuciones en la Iglesia, y eso Dios lo permite con el fin de que podamos dar testimonio de Jesús, porque el discípulo no es más que el maestro, y Jesús entregó su vida en la Cruz, desechado por los hombres, para salvación nuestra. Esas persecuciones a lo largo de los siglos han sido de distintas maneras. No solamente se ha tratado de azotes y cárceles, y dando muerte a los elegidos, sino también con calumnias, acusaciones falsas, presiones, difamaciones, insultos, burlas, incomprensiones, desprecios, abandonos, y todas las diversas faltas de caridad y de misericordia que podemos sufrir todos los que queremos identificarnos con Jesucristo, tanto por parte de tus enemigos, como, algunas veces, de propios amigos.
2. ¿Qué hacer? Ser cristiano no es popular. El mundo nos quiere asimilar. Tantos lobos nos quieren devorar: los lobos de las ideologías que siguen aullando. Debemos tener mucha fe para superar todo eso, y confiar en que el Espíritu Santo nos ayudará siempre a dar respuesta ante las injusticias. Necesitamos la fortaleza necesaria para no traicionar nunca a Cristo y mantenernos firmes, por amor a Él. Y Jesús nos da este consejo: astutos como serpientes y sencillos como palomas. La astucia es virtud de la prudencia. Y la sencillez, de la humildad. ¿Cómo conjugarlas? Pidamos luz al Espíritu Santo. Él hablará por nosotros para que no nos metamos en la boca del lobo. El Espíritu nos iluminará para saber cuándo hemos de huir a otra ciudad, abandonar una lucha inútil o cambiar de compromiso. Seremos revestidos de la fuerza de lo alto. Nos dice Jesús: “No os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros”. Leamos los hechos de los apóstoles para confirmar esto. ¡Con qué seguridad, con qué audacia y con qué fuerza predicaban Pedro y Pablo! Y sabían soportar los sufrimientos y azotes que les daban. ¡Cuántos hoy, por ser fieles a Cristo y al Evangelio, han perdido empleo y sufren cárcel y vejaciones!
3. Preguntémonos: ¿qué dificultades, incomprensiones y conflictos tenemos por ser auténticos cristianos? ¿Nos echamos para atrás o somos valientes, aunque nos cueste la crítica, el desprecio y la risa? ¿Confesamos nuestra fe en Jesús, aunque nos suponga riesgo? ¿Confiamos en la acción del Espíritu Santo que hablará en nosotros y por nosotros? ¿Vivimos la esperanza de compartir el destino glorioso de Jesús?

Pidamos a la Virgen del Carmen, en cuya novena estamos, que nos proteja y nos consuele. Les mando a cada uno la bendición de Dios, P. Antonio Rivero, L.C.

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