JUEVES 15 DE ABRIL
RESUMEN DEL EVANGELIO, 15 DE ABRIL
Juan 3, 31-36: El que viene de arriba está por encima de todos: el que es de la tierra, es de la tierra y habla de la tierra. El que viene del cielo, da testimonio de lo que ha visto y oído, y su testimonio nadie lo acepta. El que acepta su testimonio certifica que Dios es veraz. Porque aquel a quien Dios ha enviado habla las palabras de Dios, porque da el Espíritu sin medida. El Padre ama al Hijo y ha puesto todo en su mano. El que cree en el Hijo tiene vida eterna; el que rehúsa creer en el Hijo, no verá la vida, sino que la cólera de Dios permanece sobre él.
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MI COMENTARIO
¿De qué hablamos y cómo actuamos en nuestra vida de cristianos? Sólo hay dos maneras: o como cristiano o como mundano.
1. Veamos la primera comunidad cristiana que estos días nos narran los Hechos de los apóstoles en la primera lectura de la misa. ¿Cómo eran y cómo se comportaban?
a) Rezaban.
b) Participaban en la fracción del pan, es decir, en la Eucaristía.
c) Vivían la fraternidad, ayudando a los más pobres.
d) Vivían con un solo corazón y una sola alma.
e) Y eran valientes en la defensa de su fe en Cristo, aunque tuvieran que sufrir persecución, amenazas, prisión. “Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”, respondían cuando las autoridades les prohibían hablar en nombre de Jesús.
2. ¿Qué significa obrar como cristianos? Pensar como Cristo en todos los asuntos. Tener los mismos sentimientos de Cristo Jesús. Amar como Él. Actuar como Él. Ir con la frente bien alta en nuestra vida, dentro de nuestra familia, entre nuestros amigos y comunidades. Perdonar, comprender, ayudar, socorrer al necesitado, visitar al enfermo.
3. ¿Qué significa obrar como mundano o pagano? Muy fácil: Sólo pensar en nosotros, en nuestros intereses, dinero, salud…cuando no, en cosas que no concuerdan con la ley de Dios, y que son pecados abiertos y evidentes. Ahí están las mentiras, los egoísmos, la sensualidad, la soberbia, las peleas, la corrupción, los abusos de autoridad y de conciencia y los abusos sexuales.
Todo esto lo explicó Jesús a Nicodemo, al maestro Nicodemo en esa noche en que hablaron. ¿Habrá entendido Nicodemo? San Pablo resumió esto que hemos explicado en una palabra y compromiso: TENEMOS QUE SER HOMBRES NUEVOS. Hombres del espíritu y no hombres carnales. Les aconsejo leer en este tiempo pascual el libro de los Hechos de los Apóstoles que leeremos durante estos 50 días de pascua. Nos hará mucho bien para imitar a esa primera comunidad cristiana que supo vivir su fe en Cristo resucitado con valentía y con mucho amor. Pidamos la intercesión de san Damián de Veuster, sacerdote de los sagrados corazones y el apóstol de los leprosos en la isla Molokai, una de las islas Hawai, donde desterraban a quienes eran contagiados de la lepra, en el siglo XIX. Les mando a cada uno la bendición de Dios, P. Antonio Rivero, L.C.