JUEVES, 18 DE MARZO
RESUMEN DEL EVANGELIO, JUEVES 18 DE MARZO
SAN CIRILO DE JERUSALÉN, VALIENTE OBISPO Y DOCTOR DE LA IGLESIA EN EL SIGLO IV, DEFENSOR DE CRISTO Y DE LA DOCTRINA DE LA IGLESIA
Juan 5, 31-47: En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: «Si yo diera testimonio de mí mismo, mi testimonio no sería válido. Otro es el que da testimonio de mí, y yo sé que es válido el testimonio que da de mí. Vosotros mandasteis enviados donde Juan, y él dio testimonio de la verdad. No es que yo busque testimonio de un hombre, sino que digo esto para que os salvéis. Él era la lámpara que arde y alumbra y vosotros quisisteis recrearos una hora con su luz. Pero yo tengo un testimonio mayor que el de Juan; porque las obras que el Padre me ha encomendado llevar a cabo, las mismas obras que realizo, dan testimonio de mí, de que el Padre me ha enviado. Y el Padre, que me ha enviado, es el que ha dado testimonio de mí. Vosotros no habéis oído nunca su voz, ni habéis visto nunca su rostro, ni habita su palabra en vosotros, porque no creéis al que Él ha enviado.
»Vosotros investigáis las escrituras, ya que creéis tener en ellas vida eterna; ellas son las que dan testimonio de mí; y vosotros no queréis venir a mí para tener vida. La gloria no la recibo de los hombres. Pero yo os conozco: no tenéis en vosotros el amor de Dios.
»Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibís; si otro viene en su propio nombre, a ése le recibiréis. ¿Cómo podéis creer vosotros, que aceptáis gloria unos de otros, y no buscáis la gloria que viene del único Dios? No penséis que os voy a acusar yo delante del Padre. Vuestro acusador es Moisés, en quién habéis puesto vuestra esperanza. Porque, si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque él escribió de mí. Pero, si no creéis en sus escritos, ¿cómo vais a creer en mis palabras?».
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MI COMENTARIO
Hay una palabra que ha salido 10 veces en este evangelio: TESTIMONIO.
1. ¿Qué es un testimonio? ¿Qué es un testigo? Es aquel que ha estado ahí, y ha visto un hecho o un acto. Si quiere, puede dar testimonio de lo que ha visto y oído. Los que lo oyen, pueden creer o no creer.
2. Jesús está dando testimonio de lo que ha visto y oído al Padre. Nos ha dado testimonio con su palabra del amor que Dios tiene por cada uno de nosotros. Ha dado testimonio que mandó a su Hijo, que es Él, para salvar a todos y para que el mundo crea en Él. Pero los enemigos de Cristo no quieren creen en Él. A Cristo le duele mucho esta cerrazón, esta incredulidad.
3. Pero ha habido tantos a lo largo de la historia que han sabido dar testimonio de Cristo, incluso con su sangre: mártires, confesores, santos y santas. Dijo el papa Francisco en 2016 estas palabras: «El cristiano, con la fuerza del Espíritu, da testimonio de que el Señor vive, que el Señor ha resucitado, que el Señor está entre nosotros, que el Señor celebra con nosotros su muerte, su resurrección, cada vez que nos acercamos al altar; y lo hace en su vida cotidiana, con su modo de obrar. Es el testimonio continuo del cristiano. Al mismo tiempo, el cristiano debe ser consciente de que a veces este testimonio provoca ataques, provoca persecuciones: son las pequeñas persecuciones, como las de las habladurías y las críticas, pero también las persecuciones de las que la historia de la Iglesia está llena» (Homilía, 2 de mayo de 2016, en santa Marta).
4. Cada uno hoy debe preguntarse: ¿estoy dando testimonio de mi fe en Jesús o tengo miedo y me escondo y me averguenzo de Él y me callo? Hoy dar testimonio de Jesús me puede costar un puesto brillante de trabajo en política, en medicina, en negocios. Me criticarán, me echarán fuera, me amenazarán, se reirán de mí, me dejarán a un lado. El santo que hoy celebramos, san Cirilo de Jerusalén, obispo y doctor de la Iglesia, sufrió mucho tensiones políticas y eclesiales, pero fue valiente al defender y explicar la doctrina auténtica de nuestra fe católica en el siglo IV, contra el sacerdote Arrio que negaba la divinidad de Cristo y contra los paganos que querían.
Ánimo, demos testimonio de Cristo en casa, en la parroquia, en los grupos y movimientos, entre amigos y conocidos. Cristo necesita católicos valientes que no se amilanen ni tengan miedo y vergüenza de defender a Cristo. ¿Qué sería este mundo si quienes creemos en Jesús diéramos testimonio audaz y valiente de Él? Que nuestra fe sea firme, fuerte, recia. Proclamemos que Cristo sigue vivo en los sacramentos, en la Palabra enseñada y explicada por la Iglesia y la caridad entres nosotros. La vida de todo cristiano y de toda comunidad es un testimonio a favor o en contra de Jesús. Al final de nuestra vida seremos juzgados de esto: “Quien me haya defendido en la tierra, yo también le defenderé…quien no me haya defendido, yo tampoco lo defenderé”. Les mando a todos y cada uno la bendición de Dios, P. Antonio Rivero, L.C.