Evangelio 7 Enero | El Espíritu del Señor sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva

JUEVES 7 DE ENERO

RESUMEN DEL EVANGELIO, JUEVES 7 DE ENERO
Lucas 4, 14-22: En aquel tiempo, Jesús volvió a Galilea por la fuerza del Espíritu, y su fama se extendió por toda la región. Él iba enseñando en sus sinagogas, alabado por todos. Vino a Nazaret, donde se había criado y, según su costumbre, entró en la sinagoga el día de sábado, y se levantó para hacer la lectura. Le entregaron el volumen del profeta Isaías y desenrollando el volumen, halló el pasaje donde estaba escrito: El Espíritu del Señor sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor. Enrollando el volumen lo devolvió al ministro, y se sentó. En la sinagoga todos los ojos estaban fijos en Él. Comenzó, pues, a decirles: «Esta Escritura, que acabáis de oír, se ha cumplido hoy». Y todos daban testimonio de Él y estaban admirados de las palabras llenas de gracia que salían de su boca. Y decían: «¿No es éste el hijo de José?»
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MI COMENTARIO

¿Cuál es la misión de Cristo Mesías?

Este texto de Isaías 61 resume quién es Él y cuál es Su misión: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. Él me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor».

1. Enseñar y proclamar la Buena Nueva del Reino que se resume en esto: el amor de Dios es más poderoso que los poderes de este mundo.
2. Curar enfermos: Jesús es Médico de cuerpos y almas. La curación de las enfermedades anticipan una sanación más radical, que tiene lugar por la Pascua de Cristo. El Señor, que “tomó nuestras dolencias y cargó con nuestras enfermedades” (Mateo 8, 17), venció en la Cruz al mal y al pecado, triunfando sobre las consecuencias del pecado: sobre la enfermedad, sobre el sufrimiento, sobre la muerte. Todos estos aspectos sombríos de la condición humana han sido asumidos y redimidos por el Hijo de Dios hecho hombre.
3. Liberar posesos: a cuántas personas Jesús liberó de los demonios. Y hoy la Iglesia tiene también este ministerio llamado del exorcismo, mediante el que un grupo de sacerdotes especializados –llamados exorcistas– prestarán sus servicios a las personas que sean víctimas de una posesión demoníaca. Esta difícil tarea no la podrá desempeñar laico alguno, sino que tendrá que ser un sacerdote nombrado específicamente para esa función por su obispo. Hay un ritual para seguir cada paso.
4. Proclamar el año del Señor: este año el papa Francisco ha querido dedicarlo a san José, porque hace 150 años, el papa Pio IX lo proclamó patrono de la Iglesia universal. Meditemos las virtudes de este santo varón, hombre justo y obediente a Dios en todo, esposo de la Virgen y padre adoptivo de Cristo.

Un saludo ya desde Monterrey, donde llegué ayer, como les dije. El lunes que viene retomamos las clases con los seminaristas. Les pido su oración por ellos, pues desde ayer hasta el domingo están en retiro espiritual. Mando a cada uno de ustedes la bendición de Dios. Gracias por sus oraciones por mí. Dios les pague. P. Antonio Rivero, L.C.

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