Lunes, 14 de septiembre
Exaltación de la Santa Cruz.
RESUMEN DEL EVANGELIO, LUNES 14 DE SEPTIEMBRE
EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ, EN EL OCCIDENTE EUROPEO
AQUÍ EN MÉXICO YA SE CELEBRÓ EL 3 DE MAYO
Juan 3, 13-17: el misterio de la cruz: Jesús le dijo a Nicodemo: «Nadie ha subido al cielo, si no es el que bajó del cielo: este Hombre. Como Moisés en el desierto levantó la serpiente, así ha de ser levantado el Hijo del Hombre, para que quien crea en Él tenga vida eterna. Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo Único, para que quien crea en Él no perezca, sino tenga vida eterna. Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por medio de Él».
_______________________________
MI COMENTARIO
1. Para la Iglesia es una fiesta del Señor, en la que celebramos el misterio de la cruz, la obra realizada por Cristo en ella. La imagen predominante es la de Jesús elevado en la cruz, que marca profundamente la vida y espiritualidad de los cristianos. Según la tradición, hoy es el aniversario del hallazgo de la santa Cruz (14 de septiembre del 320, por Santa Elena, madre del emperador Constantino) y de la dedicación de la basílica constantiniana levantada en el mismo lugar de la crucifixión del Señor. Cada año se celebraban en Jerusalén solemnes ceremonias que culminaban con la elevación del sagrado leño para que lo contemplase y adorase la multitud de fieles que se congregaba. En mayo del 614, Cosroas, rey de los persas, saqueó Jerusalén y se llevó la cruz a su país. Pero el emperador Heraclio derrotó a los persas, recuperó la cruz y la entregó solemnemente al patriarca de Jerusalén el 3 de mayo del 630. Esta recuperación llenó de entusiasmo a la Iglesia y particularmente a los latinos, que no tardaron en celebrar la fiesta de la santa Cruz en esta última fecha.
2. Ante este misterio de la cruz nos dice el Papa Francisco: Sólo contemplar, rezar y agradecer. No entendemos. Parecería la derrota total de Cristo. Pero no es así. Gracias a la cruz, nos ha redimido y Él venció nuestro pecado, y el poder del demonio, de la muerte y del dolor. ¡Tremenda paradoja!
3. Ahora miremos nuestra cruz, esa astilla que nos ha compartido Jesús el día del bautismo, pues la señal del cristiano es la santa cruz. Cruz física, moral, psicológica o espiritual. Y, ¡ay de aquel que tire y la deje a la cuneta, o la rompa o quite la cruz de su vida, de su casa! Estará desprotegido, desnudo y sin la fuerza de Cristo, y caeerá en las garras de Satanás.
4. ¿Qué hacer ante la cruz que llevamos en nuestras espaldas y que nos sale en cada esquina?
a) Darle la bienvenida.
b) Tratar de dialogar con ella y meditar en lo que hay detrás: el triunfo de Cristo sobre mi pecado.
c) Además, no olvidemos que aceptando así nuestra cruz, con paciencia, con serenidad e incluso con alegría, unidos a la cruz de Cristo, vamos también reparando nuestros pecados y los de la humanidad y Él nos une en la obra de la salvación. Entonces sí podemos gritar como tantos santos: ¡Bendita cruz!
Mucho ánimo, ayudémonos a cargar, como buenos cireneos, la cruz de los que tenemos cerca, con nuestra caridad y disponibilidad. Les mando a cada uno la bendición de Dios y les coloco en la cruz salvadora de Cristo. Pónganme también a mí ahí, y no bajemos de esa bendita cruz, P. Antonio Rivero, L.C.