Evangelio 18 Agosto |Muchos primeros serán últimos y muchos últimos serán primeros

Martes, 18 de agosto

RESUMEN DEL EVANGELIO, MARTES 18 DE AGOSTO
MATEO 19, 23-30: En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Yo os aseguro que un rico difícilmente entrará en el Reino de los Cielos. Os lo repito, es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los Cielos». Al oír esto, los discípulos, llenos de asombro, decían: «Entonces, ¿quién se podrá salvar?». Jesús, mirándolos fijamente, dijo: «Para los hombres eso es imposible, mas para Dios todo es posible».

Entonces Pedro, tomando la palabra, le dijo: «Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué recibiremos, pues?». Jesús les dijo: «Yo os aseguro que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, os sentaréis también vosotros en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. Y todo aquel que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o hacienda por mi nombre, recibirá el ciento por uno y heredará la vida eterna. Pero muchos primeros serán últimos y muchos últimos, primeros».
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MI COMENTARIO

El sentido del dinero a los ojos de Dios.

1. El joven de ayer se marchó triste, por estar apegado al dinero. ¿Cuál es el problema del dinero? El dinero es un medio que Dios nos ha dado, si lo hemos conseguido con honestidad, para llevar una vida digna en la familia, educar mejor a los hijos, hacer obras de misericordia, ayudar a los pobres y necesitados…y así nos construimos una morada en el cielo. Lo que almacenemos acá en la tierra, aquí se queda. Nadie conquista el cielo con el dinero, sino con el uso recto y caritativo que hacemos de él.
2. Pero si estamos apegados al dinero y lo consideramos como el fin de nuestra vida, como le pasó a ese joven del evangelio de ayer…entonces sí será un obstáculo para nuestra felicidad aquí y para salvar nuestra alma. Por eso, san Ignacio de Loyola tiene una máxima muy sabia: “Usar las cosas en tanto cuanto nos ayudan a dar gloria a Dios y salvar nuestra alma”.
3. Lleva las manos a tu bolsillo, a tu tarjeta de crédito y de débito….¿estás contento con el uso que estás haciendo de tu dinero? Cristo hoy nos dice: “Yo les aseguro que un rico difícilmente entrará en el Reino de los cielos”. ¡Es un poco duro esto que Cristo dice! Tenemos que agradecer a Cristo por avisarnos de antemano, pues la riqueza puede ser también peligrosa, si no tenemos el corazón puesto en Dios y en la construcción de un mundo más solidario y justo.

Preguntemos a los santos que fueron y vivieron pobres, ¿les faltó algo importante en su vida? Un Martín de Porres, una Madre Teresa de Calcuta, un Francisco de Asís. A otros santos les tocó en suerte tener dinero que les regalaron sus bienhechores, por ejemplo, al padre Pío de Pietrelcina, san Juan Bosco, santa Teresa de Jesús….¿qué hicieron con ese dinero? ¡Obras de caridad, hospitales, residencias para ancianos o para huérfanos! María Santísima es la pobre de Nazaret, pero la más rica en virtudes. Que Ella interceda por nosotros. Les mando la bendición de Dios, P. Antonio Rivero, L.C.

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