Jueves 21 de mayo
RESUMEN DEL EVANGELIO, JUEVES 21 DE MAYO, JUAN 16, 16-20:
En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: «Dentro de poco ya no me veréis, y dentro de otro poco me volveréis a ver». Entonces algunos de sus discípulos comentaron entre sí: «¿Qué es eso que nos dice: ‘Dentro de poco ya no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver’ y ‘Me voy al Padre’?». Y decían: «¿Qué es ese ‘poco’? No sabemos lo que quiere decir». Se dio cuenta Jesús de que querían preguntarle y les dijo: «¿Andáis preguntándoos acerca de lo que he dicho: ‘Dentro de poco no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver?’. En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, y el mundo se alegrará. Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo».
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MI COMENTARIO
Cristo se va al Padre, pues ya cumplió su misión. ¿Habrá nuevas presencias de Cristo?
1. Los apóstoles siguen tristes porque el Maestro y el Amigo se va. ¿Qué será ahora de ellos? Y Cristo les promete otro tipo de presencia, distinta a la presencia física. Es la presencia sacramental que solo vemos y experimentamos con las virtudes teologales.
a) En la fe se da el encuentro con Dios. La fe es oscuridad. Fe es creer que Jesús camina con nosotros en la noche.
b) En la esperanza está su abrazo vital. La esperanza es dolorosa.
c) En la caridad está la experiencia de Dios. La caridad está crucificada.
2. ¿Cuáles son esos modos de presencia nueva y sacramental de Cristo?
a) Cuando leemos su Palabra, ¡ahí está Él! Y lo descubrimos con la fe.
b) Cuando nos reunimos en comunidad, ¡ahí está Él! Y lo descubrimos con la fe.
c) Cuando nos acercamos a los sacramentos, especialmente a la Eucaristía, ¡ahí está Él real y verdaderamente bajo los signos del pan y vino!
3. Cuando nos parezca que Jesús está dormido o ausente -como ahora con el coronavirus-, y que no vemos su presencia -parece todo nublado-; cuando aprieta el dolor, la tentación, las dudas -¿cuándo se terminará este encierro?-…es el momento de encender nuestra fe, esperanza y caridad, de vivir en comunidad familiar y parroquial, tomar la Palabra. Aquí en la tierra lo vemos bajo los velos misteriosos. Pero al final de nuestra vida nos encontraremos cara a cara con Él, y lo veremos, y nuestra alegría será completa.
Son conocidos los versos encendidos de Teresa de Jesús: “Vivo sin vivir en mí y tan alta vida espero, que muero porque no muero”. Tanto le atraía el encuentro con el Amado. También es conocido el verso de san Juan de la Cruz: “Rompe la tela de este dulce encuentro”. Abramos los ojos de la fe para “verle” antes de que sea tarde. ¡Feliz día sacerdotal, amigos sacerdotes en este jueves! Les mando a cada uno la bendición de Dios, P. Antonio Rivero, L.C.