Evangelio 10 Enero|Señor si tú quieres,puedes limpiarme

Viernes 10 de enero: curación de un leproso.

RESUMEN EVANGELIO VIERNES 10 DE ENERO, LUCAS 5, 12-16: Estando Jesús en uno de esos pueblos, se presentó un hombre cubierto de lepra. Apenas vio a Jesús, se postró con la cara en tierra y le suplicó: «Señor, si tú quieres, puedes limpiarme». Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo: «Lo quiero, queda limpio». Y al instante le desapareció la lepra. Jesús le dio aviso que no lo dijera a nadie. «Vete, le dijo, preséntate al sacerdote y haz la ofrenda por tu purificación como ordenó Moisés, pues tienes que hacerles tu declaración». La fama de Jesús crecía más y más, a tal punto que multitudes acudían para oírle y ser curados de sus enfermedades. Pero él buscaba siempre lugares solitarios donde orar.
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MI COMENTARIO

La lepra del pecado.

1. La lepra era una condena de por vida y sanar a un leproso era tan difícil como resucitar a un muerto. Y por eso eran marginados de la comunidad. ¡Vida muy triste! Sin embargo, Jesús tiende la mano al excluido y demuestra el valor fundamental de una palabra: cercanía.
2. El leproso del evangelio: se acerca humildemente a Cristo, se postra con fe y le expone con sinceridad su enfermedad con confianza y respeto: “Si quieres, puedes limpiarme”
3. Y Cristo, ¿qué hizo? Se para, lo ve, lo escucha, extiende la mano y le toca. Y el leproso quedó curado y restituido en la comunidad. Cristo no excluye a nadie. Todo encuentro con Cristo, lleno de fe y confianza es un encuentro sanador. Cristo toma consigo nuestras suciedades, nuestras impurezas y las limpia.
4. Y, ¿yo? El pecado es lepra del alma. ¿A qué esperamos para acudir a Cristo y exponerle nuestras lepras: la lepra del egoísmo, de la soberbia, de la vanidad. Cristo nos curará y purificará nuestra alma.

Señor, vengo ante Ti como el leproso del Evangelio. Estoy necesitado de tu gracia. Tócame y sáname. Que a semejanza del leproso del Evangelio, la experiencia de tu amor, me dé toda la luz para hacer un buen examen de conciencia y un firme propósito de enmienda al acercarme al sacramento de la reconciliación. Les mando a cada uno la bendición de Dios, P. Antonio Rivero, L.C.

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