Evangelio 26 Enero |Venid conmigo y os haré pescadores de hombres

Tercer domingo del tiempo ordinario.
DOMINGO DE LA PALABRA
26 de enero

RESUMEN EVANGELIO DOMINGO 26 DE ENERO
DOMINGO DE LA PALABRA DE DIOS, Mateo 4, 12-23: Cuando oyó que Juan había sido entregado, se retiró a Galilea. Y dejando Nazaret, vino a residir en Cafarnaúm junto al mar, en el término de Zabulón y Neftalí; para que se cumpliera el oráculo del profeta Isaías: «¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, allende el Jordán, Galilea de los gentiles! El pueblo que habitaba en tinieblas ha visto una gran luz; a los que habitaban en paraje de sombras de muerte una luz les ha amanecido». Desde entonces comenzó Jesús a predicar y decir: «Convertíos, porque el Reino de los Cielos ha llegado».

Caminando por la ribera del mar de Galilea vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés, echando la red en el mar, pues eran pescadores, y les dice: «Venid conmigo, y os haré pescadores de hombres». Y ellos al instante, dejando las redes, le siguieron. Caminando adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan, que estaban en la barca con su padre Zebedeo arreglando sus redes; y los llamó. Y ellos al instante, dejando la barca y a su padre, le siguieron. Recorría Jesús toda Galilea, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.
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MI COMENTARIO

Instituido por el papa Francisco, con la carta apostólica “Aperuit illis”, publicada el 30 de septiembre de 2019, hoy 26 de enero se celebrará por primera vez el Domingo de la Palabra de Dios, que tiene por objetivo principal “hacer crecer en el pueblo de Dios la familiaridad religiosa y asidua con la Sagrada Escritura”. La celebración tiene el propósito de “hacer crecer en el pueblo de Dios la familiaridad religiosa y asidua con la Sagrada Escritura”.

¿A qué nos invita este evangelio hoy?

1. Si algo queda claro en la Sagrada Escritura es esto: Cristo ha venido para ofrecer la salvación a todos.
2. Pero Cristo no obliga a nadie. Y además pide conversión. No hay salvación sin una vida de conversión y santidad, que consiste en llevar una vida conforme a los mandamientos de Dios y la fidelidad a los deberes del propio estado. Pasar de la tiniebla del pecado a la luz de Dios. Pasar del egoísmo a la donación y amor. Pasar del pecado a una vida santa.
3. Que en este domingo tercero del tiempo ordinario, domingo de la Palabra, nos comprometamos a leer todos los días la Sagrada Biblia, que es la carta que nos escribió Dios. Leerla en particular y en familia, en comunidades parroquiales, en comunidades religiosas, en presbiterios. “Si hoy escuchamos la voz del Señor, no endurezcamos el corazón”.

Les paso este resumen de la carta del Papa sobre el domingo de la Palabra. Feliz domingo y mando a cada uno de ustedes la bendición de Dios, P. Antonio Rivero, L.C.

Entronizar la Biblia

La carta apostólica indica “que las comunidades encontrarán una manera de vivir este domingo como un día solemne. Será importante que en la celebración eucarística el texto sagrado pueda ser entronizado, a fin de hacer evidente a la asamblea el valor normativo que posee la Palabra de Dios” y agrega: “En este domingo, de manera especial, será útil destacar su proclamación y adaptar la homilía para resaltar el servicio prestado a la Palabra del Señor”.

Valor ecuménico de la celebración

En el texto de la Aperuit illis, el papa Francisco señala que en el Domingo de la Palabra de Dios “estamos invitados a fortalecer los lazos con los judíos y a rezar por la unidad de los cristianos” y añade que “no se trata de una mera coincidencia temporal: celebrar el Domingo de la Palabra de Dios expresa un valor ecuménico, porque la Sagrada Escritura indica a los que se ponen en actitud de escucha el camino a seguir para llegar a una auténtica y sólida unidad”.

Ministerio del Lectorado

El pontífice sugiere que en este Domingo los obispos “podrán celebrar el rito del Lectorado o confiar un ministerio similar para recordar la importancia de la proclamación de la Palabra de Dios en la liturgia” y que los párrocos “podrán encontrar el modo de entregar la Biblia, o uno de sus libros, a toda la asamblea, para resaltar la importancia de seguir en la vida diaria la lectura, la profundización y la oración con la Sagrada Escritura, con una particular consideración a la lectio divina”.

Necesaria preparación de la homilía

En pontífice reiteró sus recomendaciones sobre la homilía: La profundización de la Palabra de Dios, con un lenguaje simple adecuado para el oyente, le permite al sacerdote descubrir también la “belleza de las imágenes que el Señor usó para estimular la práctica del bien”. ¡Esta es una oportunidad pastoral que no debe perderse! Para muchos de nuestros fieles, de hecho, esta es la única oportunidad que tienen para captar la belleza de la Palabra de Dios y ver que se refiere a su vida diaria. Por lo tanto, es necesario dedicar el tiempo apropiado para la preparación de la homilía.

“No se puede improvisar el comentario de las lecturas sagradas. A los predicadores se nos pide más bien el esfuerzo de no alargarnos desmedidamente con homilías pedantes o temas extraños. Cuando uno se detiene a meditar y rezar sobre el texto sagrado, entonces se puede hablar con el corazón para alcanzar los corazones de las personas que escuchan, expresando lo esencial con vistas a que se comprenda y dé fruto”, indica el Papa en el texto.

La Sagrada Escritura y la Eucaristía
Recordando el episodio de Emaús, Francisco enfatiza que “el viaje del Resucitado con los discípulos de Emaús se cierra con la cena”. “Entendemos de esta escena lo inseparable que es la relación entre la Sagrada Escritura y la Eucaristía”. “Como cristianos somos un pueblo caminando en la historia, fuertes en la presencia del Señor entre nosotros que nos habla y nos nutre”.

La Sagrada Escritura y la Tradición

Por otra parte el documento subraya la unidad entre la Sagrada Escritura y la Tradición “que también es la Palabra de Dios”. “A menudo corremos el riesgo de separar la Sagrada Escritura y la Tradición una de otra, sin entender que juntas son la única fuente de la Revelación”.

“Antes de convertirse en un texto escrito, la Sagrada Escritura se transmitió oralmente y se mantuvo viva por la fe de un pueblo que la reconoció como su historia y principio de identidad en medio de tantos otros pueblos. La fe bíblica, por lo tanto, se basa en la Palabra viva, no en un libro”, indica el texto de la carta apostólica.