Evangelio 5 Diciembre|Preparen el camino del señor

RESUMEN DEL EVANGELIO, DOMINGO 5 DE DICIEMBRE

Evangelio Lc 3, 1-6: En el año quince del imperio de Tiberio César, siendo Poncio Pilato procurador de Judea, y Herodes tetrarca de Galilea; Filipo, su hermano, tetrarca de Iturea y de Traconítida, y Lisanias tetrarca de Abilene; en el pontificado de Anás y Caifás, fue dirigida la palabra de Dios a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto. Y se fue por toda la región del Jordán proclamando un bautismo de conversión para perdón de los pecados, como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías: «Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas; todo barranco será rellenado, todo monte y colina será rebajado, lo tortuoso se hará recto y las asperezas serán caminos llanos. Y todos verán la salvación de Dios».
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MI COMENTARIO

“Preparen el camino del Señor, hagan rectos sus senderos…”. ¿Cómo podemos preparar para nosotros y para los demás los caminos de salvación, de alegría, de fe, de esperanza, de amor, que Cristo nos traerá en esta Navidad?

1. Preparar el camino del Señor: haciendo rectos sus senderos en nuestras vidas y en las de los demás, para que Él venga pronto, es semejante a cuando se quiere hacer una autopista: es necesario quitar montes y colinas, rellenar valles y limpiar terrenos escabrosos. De lo contrario sería un desastre esa carretera. Estos obstáculos son para nosotros las estructuras del mal: la opresión, las injusticias, el pecado de la ambición y codicia, las colinas de nuestro orgullo, los valles de nuestros desánimos y los sucios terrenos de nuestro egoísmo…¡Todo esto son cosas que tenemos que cambiar!¡Ya! No esperemos.

2. Estamos viviendo una difícil situación económica, social y política a nivel mundial. ¿Cómo vamos nosotros a enderezar estos caminos tortuosos de violencia, inseguridad, enriquecimiento ilícito, etc., que nos están flagelando? De verdad ¿se acabará la corrupción? Se critica mucho a los gobiernos, pero no nos comprometemos al cambio personal. Se critica también a la Iglesia, a la jerarquía, a sus pastores, pero uno mismo ¿qué? ¿Por qué juzgo con ligereza, y no me exijo mejor antes que a los demás? Por otro lado: ¡a cuánta gente sólo le interesa divertirse, pasársela suave con un consumismo desenfrenado en estas fiestas navideño-paganas! Primero tenemos que cambiar cada uno, para después cambiar a los demás, con nuestro ejemplo y nuestra palabra.

3. ¿Cómo podemos enderezar estos caminos tortuosos de irresponsabilidad, superficialidad, hipocresía, irreflexión y mundanidad? Haciendo “a lo derecho” nuestro trabajo, es decir, sin hacer trampas nuestros tratos (comerciales, laborales, etc.) con honestidad; nuestros deberes personales con responsabilidad y sinceridad; siendo derechos y sinceros con los papás y con todos; en una palabra, arreglar todo aquello en que le estamos “jugando chueco” a alguien: a Dios, al cónyuge, a los hijos, a los empleados, a los jefes, a los amigos…

En todo momento, pero sobre todo en este tiempo de Adviento, enderecemos nuestros caminos a Dios. Estamos a tiempo. Preparemos la venida del Señor para esta Navidad, reconciliándonos con Él en el sacramento de la Penitencia. Hagamos una buena confesión estos días para enderezar todas las cosas “chuecas” que tengamos por ahí. Y que la Eucaristía de hoy nos encauce en el camino de la salvación. Les mando la bendición de Dios, P. Antonio Rivero, L.C.

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