Evangelio 4 Septiembre | A vino nuevo, Odres nuevos

Viernes 4 de septiembre

RESUMEN EVANGELIO VIERNES 4 DE SEPTIEMBRE
LUCAS 5, 33-39: En aquel tiempo, los fariseos y los maestros de la Ley dijeron a Jesús: «Los discípulos de Juan ayunan frecuentemente y recitan oraciones, igual que los de los fariseos, pero los tuyos comen y beben». Jesús les dijo: «¿Podéis acaso hacer ayunar a los invitados a la boda mientras el novio está con ellos? Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán en aquellos días».

Les dijo también una parábola: «Nadie rompe un vestido nuevo para echar un remiendo a uno viejo; de otro modo, desgarraría el nuevo, y al viejo no le iría el remiendo del nuevo. Nadie echa tampoco vino nuevo en pellejos viejos; de otro modo, el vino nuevo reventaría los pellejos, el vino se derramaría, y los pellejos se echarían a perder; sino que el vino nuevo debe echarse en pellejos nuevos. Nadie, después de beber el vino añejo, quiere del nuevo porque dice: ‘El añejo es el bueno’».
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MI COMENTARIO

El vino nuevo requiere odres nuevos. ¿Quién es ese vino nuevo y esos odres nuevos?

1. Cristo es el vino nuevo, la novedad en nuestra vida, su mensaje de salvación. Antes de Cristo había vino, claro, pero tal vez picado, un poco pasado, sin tanto olor y bouquet o aroma como el de Cristo. Este aroma se percibe agitando fuertemente la copa y dejándola reposar. Igual con este vino nuevo que es el mensaje de Cristo: no puede quedarse estacionado, hay que agitarlo y compartirlo. Ya sabemos cómo se estropea un vino, como dicen los expertos: cambios bruscos de temperatura, habitaciones cerradas sin ventilar, guardar el vino en cajas, la luz directa estropea el vino, guardar el vino en la cocina. No podemos exponer el vino nuevo del evangelio de Cristo en cualquier sitio. Lo tenemos que cuidar con cariño y olerlo y saborearlo todos los días en la oración.
2. Y el odre es nuestro corazón. Debe estar preparado, sin roturas. Así quedaremos embriagados por el Espíritu Santo y gustaremos de sus frutos: caridad, gozo, paz, paciencia, longanimidad, bondad, benignidad, mansedumbre, fidelidad, modestia, continencia, castidad. Y lo compartiremos después. No será un vino picado, sino un vino sabroso. El vino nuevo implica actitudes nuevas, formas de pensar propias de Cristo. No nos hagamos al mundo, a las ideologías del mundo.
3. Revisemos nuestro odre, nuestro corazón. Y si estuviese agrietado, démoselo a Cristo para que lo arregle, o mejor, que nos dé un odre nuevo, pues “a vino nuevo, odre nuevo”. Disfrutemos del vino nuevo de su evangelio y compartamos ese vino, esa alegre noticia con nuestros familiares, amigos y conocidos y desconocidos.

Les pido una oración por los 32 jóvenes que hoy recibirán el hábito o sotana esta noche aquí en nuestro noviciado para iniciar su noviciado. Acaban de terminar sus ejercicios espirituales. Ya les mandaré algunas fotos después. Les mando a cada uno de ustedes la bendición de Dios, P. Antonio Rivero, L.C.

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