Evangelio 30 Octubre | Jesús lo curó

VIERNES 30 DE OCTUBRE

RESUMEN DEL EVANGELIO, VIERNES 30 DE OCTUBRE
Lucas 14, 1-6: Jesús fue a casa de uno de los jefes de los fariseos para comer, ellos le estaban observando. Había allí, delante de Él, un hombre hidrópico. Entonces preguntó Jesús a los legistas y a los fariseos: «¿Es lícito curar en sábado, o no?». Pero ellos se callaron. Entonces le tomó, le curó, y le despidió. Y a ellos les dijo: «¿A quién de vosotros se le cae un hijo o un buey a un pozo en día de sábado y no lo saca al momento?». Y no pudieron replicar a esto.
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MI COMENTARIO

¿Qué es antes: el rezo o la caridad, la norma o la caridad?

1. Otra curación en sábado, día sagrado para un judío. No se podía hacer ningún trabajo. El lunes pasado Jesús curó a la mujer encorvada. Hoy cura a un hombre del mal de hidropesía, la acumulación del líquido en el cuerpo. ¿Qué pasó? Esta vez tomó la iniciativa Jesús y pregunta a los fariseos, donde fue a comer: ¿Qué es antes: la norma del sábado o la caridad con los necesitados? Y no quisieron responderle. Les echa en cara su apego a la normativa sin caridad. Tenían 39 trabajos que no podían hacer en sábado; entre ellos el de curar. ¡Pero una normativa que impida ayudar a mi hermano no puede venir de Dios! ¡Punto! Primero está caridad, después el resto. Caridad, sí; rigorismo, no.
2. Analicemos nuestra vida: ¿qué excusas ponemos nosotros para no salir de nuestro horario, en ayuda del hermano, y tranquilizar así nuestra conciencia? ¿El rezo, el trabajo, el derecho al descanso? Por supuesto que el domingo es día de culto a Dios, de agradecimiento por sus grandes dones de la creación y de la resurrección de Jesús. Todo lo que hagamos para mejorar nuestras misas dominicales, ¡estupendo! Pero también el domingo es un día, como nos dice san Juan Pablo II, de familia, de alegría familiar, y de ayuda a los hermanos necesitados: visita a un enfermo, a un anciano. ¿Solemos hacer alguna obra de caridad el domingo y las fiestas?

Aprendamos de Cristo a tener corazón abierto para ayudar a nuestros hermanos necesitados. Recordemos que al final de nuestra vida se nos juzgará de la caridad y no tanto de tantos rezos y novenas. Esto es bueno, pero lo mejor y primero es la caridad con el hermano. Veamos a quién podemos ayudar en este fin de semana, para imitar la caridad de Cristo. No es: “O rezo o caridad”, sino “rezo y caridad”. Inténtalo. Les mando a cada uno la bendición de Dios, P. Antonio Rivero, L.C.

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