Evangelio 29 Julio |Sentada a los pies del señor escuchaba su palabra

29 de julio
SANTA MARTA.

RESUMEN DEL EVANGELIO DEL MIÉRCOLES 29 DE JULIO
SANTA MARTA
LUCAS 10, 38-42: En aquel tiempo, Jesús entró en un pueblo; y una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa. Tenía ella una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra, mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres. Acercándose, pues, dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude». Le respondió el Señor: «Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la parte buena, que no le será quitada».
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MI COMENTARIO

¿Qué podemos aprender de santa Marta, cuya fiesta celebramos hoy?

1. Era hermana de María y de Lázaro. Los tres formaban aquella familia de Betania que se había hecho muy amiga de Jesús y le hospedaba cuando pasaba por ahí. Su casa sería como un oasis para Jesús, y para sus discípulos, en su ir y venir apostólico.
2. De este evangelio de hoy podemos aprender de Marta, de temperamento distinto a su hermana María. Una más contemplativa -María- y Marta más activa. Pero las dos son complemento. De Marta debemos aprender la sincera hospitalidad y delicadeza para ofrecer a Cristo lo mejor, sirviendo una excelente comida, símbolo del amor de Marta por Jesús. Nuestro Cristo hoy se hace visible en nuestro hermano necesitado y pobre, a quien deberíamos atender y servir.
3. Debe haber una armonía en nuestra vida cristiana entre la dimensión orante y contemplativa y la dimensión práctica y activa. Así era Jesús y tantos santos y santas.
a) Revisemos cómo están nuestras manos: abiertas o cerradas para ayudar al hermano.
b) Revisemos nuestros ojos: cerrados o abiertos a las necesidades de los demás.
c) Revisemos nuestros pies: paralizados o en movimiento para ir a donde está mi hermano pobre y necesitado.

Busquemos todos los días momentos de oración, como María de Betania. Pero también momentos de servicio desinteresado y lleno de amor, como Marta. Hagamos una síntesis ente la dimensión orante y la dimensión activa y de ayuda al prójimo, donde Cristo se hace visible. Santa Marta, ruega por nosotros. Les mando a cada uno la bendición de Dios, P. Antonio Rivero, L.C.