DOMINGO 29 DE MARZO, JUAN 11, 1-45 (léanlo, pues es largo)
MI COMENTARIO
Cristo no es sólo nuestra victoria (primer domingo de Cuaresma)
Cristo no es sólo nuestro aliento que nos invita a subir al Calvario (segundo domingo)
Cristo no es sólo nuestra Agua viva (tercer domingo)
Cristo no es sólo nuestra Luz para caminar (cuarto domingo)
También Cristo es nuestra Vida y Resurrección (hoy)
1. Lázaro es todo un símbolo de muchos hombres y mujeres de nuestro tiempo: están en el sepulcro de su pecado, atados a sus vicios, oliendo a podrido, muertos en su alma…y Cristo les invita a salir del sepulcro: “Sal fuera” …y a nosotros, a echarle una mano: “Quiten la losa de su falta de fe y esperanza…desátenlo”.
2. ¡Qué oportuno es este evangelio en estos momentos del coronavirus! Estamos aterrados por este virus que está destrozando cuerpos y espíritus, y nos está haciendo derramar tantas lágrimas. ¿Qué estamos haciendo? Estamos cuidándonos, es lo mínimo. ¿Y nuestra alma? ¿Qué estamos haciendo por la salud de nuestra alma, de nuestro corazón, de nuestros afectos y sentimientos?
3. Escuchemos hoy a Cristo y salgamos de nuestras tumbas. Desatémonos de lo que nos impide ir a Cristo, y llegar a la Pascua. En 15 días ya será la Pascua. ¿Nos quedaremos en el sepulcro de nuestros pecados, oliendo a podrido? Apliquemos el olfato interior: en muchas partes huele a corrupción, a mentira, a injusticias, a infidelidad matrimonial, a calumnias, a escándalos, a desenfreno, a desaliento, a pereza, a agnosticismo, a rebelión contra Dios y contra la Iglesia. En Cristo está la solución: nos quiere curar, resucitar, como a ese amigo Lázaro. Ya estamos viendo ahora que están resucitando valores humanos, religiosos que estaban muertos o adormilados: médicos y enfermeros con una sensibilidad impresionante que están resucitando la esperanza…obispos y sacerdotes que exponen su vida en hospitales ofreciendo aliento, sacramentos…y otros, desviviéndose desde los medios de comunicación gritando: “CRISTO ES LA RESURRECCIÓN Y LA VIDA”.
Ánimo, amigos todos. Encontrémonos hoy con este Cristo que quiere resucitar en nosotros lo más noble que tenemos: nuestra fe, esperanza y caridad. Ayudemos a nuestros hermanos, parientes y amigos a salir del sepulcro. ¡Feliz domingo! Les mando a cada uno la bendición de Dios, P. Antonio Rivero, L.C.