Evangelio 22 Septiembre |Mi madre y mis hermanos son aquellos que oyen la Palabra de Dios y la cumplen

Martes 22 de septiembre

RESUMEN DEL EVANGELIO, MARTES 22 DE SEPTIEMBRE

MARTIRIO DE DOS HERMANITAS DE LOS ANCIANOS DESAMPARADOS durante la guerra civil española: Sor Josefa de San Juan de Dios Ruano y Sor Dolores de Santa Eulalia Puig. Pertenecen a la primera generación de hermanitas; fueron modeladas y convivieron con Santa Teresa Jornet e Ibars, la fundadora. A ellas nos encomendamos.

Lucas 8, 19-21: En aquel tiempo, se presentaron la madre y los hermanos de Jesús donde Él estaba, pero no podían llegar hasta Él a causa de la gente. Le anunciaron: «Tu madre y tus hermanos están ahí fuera y quieren verte». Pero Él les respondió: «Mi madre y mis hermanos son aquellos que oyen la Palabra de Dios y la cumplen».
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MI COMENTARIO

¿Queremos pertenecer a la familia de Jesús? Dos condiciones: escuchar la Palabra y ponerla en práctica.

1. No despreció Jesús a su Madre. Al contario, le lanzó un piropo maravilloso: Ella es mi Madre porque primero escuchó la Palabra y la está llevando en práctica. Jesús destaca aquí de su madre, no tanto su maternidad biológica, sino su cercanía de fe. Su prima Isabel la retrató bien: “Dichosa tú, porque has creído”. Aquí Jesús quiso instaurar el nuevo concepto de familia y comunidad junto a Él. No niega el concepto de familia, pero sí lo amplía, dando prioridad a los lazos de fe por encima de la sangre. Los que nos hemos consagrado al Señor en cuerpo y alma y hemos renunciado a formar una familia en la sangre, sabemos lo que esto significa y pertenecemos a esta “gran familia” de los creyentes en Jesús, porque queremos que crezca más y más el número de los que conocen y siguen a Jesús.
2. Tú y yo perteneceremos a esta familia de Jesús en la medida que vivamos estas dos condiciones que nos pide:
a) Escuchar su Palabra: ahí está el evangelio. Que no haya un solo día sin leer una página del evangelio. Ahí se nos dan las pautas de los nuevos miembros de esta familia en la fe.
b) Ponerla en práctica: en el día a día, con amor, fidelidad y alegría. Habrá preceptos y consejos de Cristo que nos cuesten mucho. Otros no tanto. Pero ahí está el detalla: “poner todo en práctica”, en las buenas y en las malas, en las duras y en las maduras, en primavera, verano, otoño e invierno, en la niñez, juventud y edad madura.
Revisemos hoy cómo vivimos en esta gran familia de Jesús. ¿Somos hermanos unidos, felices? ¿O somos oveja negra que desentona en esta familia, porque tengo otros criterios y afectos distintos a los de Jesús? Pidamos esta gracia por intercesión de estas dos hermanitas de los Ancianos desamparados, mártires valientes en la terrible guerra civil española. ¡Son de nuestra familia cristiana, y dieron su sangre por Jesús, dándonos ejemplo vivo de lo que el evangelio de hoy nos dice! Les mando a cada uno la bendición de Dios, P. Antonio Rivero, L.C.

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