15 de mayo
San Isidro Labrador, patrono de Madrid (España)
JUAN 15, 12-17: En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Éste es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. No os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca; de modo que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda. Lo que os mando es que os améis los unos a los otros».
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MI COMENTARIO
“Les llamo amigos, no siervos”
1. Contemplemos a san Isidro, ese laico labrador, casado con María de la cabeza, nacido en Madrid en el siglo XI. Vivió todo lo que hoy nos dice Cristo en el evangelio: caridad con los pobres y necesitados, cumplidor de sus deberes como cristiano y como casado, hombre de oración y de trabajo. Araba los campos de un propietario, pero antes se levantaba temprano para ir a misa diariamente. Honesto y recto. Acusado por sus compañeros por “ausentismo”, es decir, por apartarse a rezar. Pero mientras él rezaba dos ángeles conducían el arado y los bueyes. ¡Gran amigo de Dios, humilde, piadoso y caritativo! Y por eso, supo ofrecer todo a Dios, también las incomprensiones, envidias y calumnias que le hicieron. Su segundo patrón supo tratarlo con mucha bondad.
2. ¿Cristo Jesús me tiene ya en el círculo de sus amigos? ¿O prefiero hacerme extraño ante Él? La prueba de que soy auténtico amigo de Cristo es que rezo con fervor, vivo los mandamientos, hago caridad con los necesitados, soy honesto y recto en mis deberes, como san Isidro. Sólo así, Jesús me hará partícipe de sus secretos, sus sentimientos, a través de su Palabra y en los sacramentos.
Vivamos nuestra vida cristiana desde esta perspectiva de la amistad con Jesús. Y si somos amigos de Jesús, preparémonos para la prueba, pues Él prueba a sus amigos, como bien se lo dijo a Teresa de Jesús, la de Ávila, como se prueba el oro en el crisol. Una amistad no probada podría ser postiza y de hojalata. San Isidro, ruega por nosotros, especialmente por Madrid, cuyo patrono tú eres. Les mando a cada uno de ustedes la bendición de Dios, P. Antonio Rivero, L.C.